El Acuerdo Nacional

El Acuerdo Nacional

Julio 22, 2018 - 06:55 a.m. Por: Editorial .

En reiteradas ocasiones, el presidente electo Iván Duque, ha propuesto un Acuerdo Nacional para superar las dificultades que vive Colombia y poder tener el futuro que necesita nuestra nación. Cómo lograrlo y hacer que se cumpla la promesa es una de las claves para despejar los obstáculos que impiden alcanzar ese objetivo.

Con distintas denominaciones y muchos motivos, el país ha vivido la frecuente convocatoria a esa unión. Acuerdos por la paz, acuerdos sobre lo fundamental, acuerdos para lograr un crecimiento económico o para derrotar la violencia, son algunas de las propuestas salidas de los gobernantes, de los empresarios, de los dirigentes políticos o de líderes sociales que ven en ella la posibilidad de lograr el progreso y dejar atrás los factores que dividen a la sociedad.

Por supuesto, ello no implica impedir el ejercicio del derecho a la oposición o silenciar la crítica. Pero la unión sí debe ser el instrumento mediante el cual el Estado de Derecho sea acatado y defendido por todos los ciudadanos como base para resolver los innumerables conflictos que se presentan en ésta o en cualquier otra sociedad libre y democrática.

En diferentes escenarios, el presidente electo ha propuesto el acuerdo nacional para temas como la paz para que sea estable y poder aplicar los ajustes que deban hacerse a los puntos que causan polémica en el proceso con las Farc. También lo ha hecho ante el empresariado como elemento fundamental para recuperar la economía, crear las reformas que sean del caso y lograr el objetivo de hacer del nuestro, el país de oportunidades que se ha venido abriendo camino en los últimos gobiernos y a pesar de las dificultades.

Hay dos temas que reclaman ese acuerdo de manera urgente: el primero, la recuperación de la Justicia como fundamento de una verdadera democracia. La Justicia que atiende al ciudadano, que resuelve sus problemas y sus conflictos y combate la corrupción que afecta a la actividad pública tanto como a la privada. La Justicia rápida y cumplida que impide la impunidad destructora de la confianza en ese Estado de Derecho, impulsa la violencia y fomenta el delito.

El otro es el narcotráfico con todas sus consecuencias. De todos los fenómenos delincuenciales que afectan a los colombianos, éste es el gran enemigo de la tranquilidad, de la vida, de la legalidad y de la legitimidad. Es el combustible de la violencia que trata de justificarse en motivaciones políticas y un negocio que sin duda es un fenómeno multinacional pero al cual Colombia debe combatir con decisión porque le está causando las peores tragedias al aprovechar la debilidad institucional.

Como puede observarse, son muchos los asuntos que pueden ser materia de ese acuerdo nacional propuesto por el Presidente electo. Las experiencias que nos han dejado convocatorias anteriores en el mismo sentido nos dicen que ya es hora para que las fuerzas políticas, económicas y sociales se unan en el propósito de fortalecer al Estado, respetando la diferencia pero fijando un derrotero que sea acatado como la forma de conseguir la paz y el progreso que todos los colombianos anhelan y merecen.

VER COMENTARIOS
Columnistas