Disciplina social

Disciplina social

Septiembre 10, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Cali es una ciudad con dos millones y medio de habitantes, lo que hace imposible ponerle un policía a cada ciudadano. Por lo tanto, la solución a sus problemas de convivencia está en formar buenos ciudadanos, que respeten las reglas no por el castigo que se recibe al incumplirlas sino por el convencimiento de que la vida en sociedad es mejor cuando la seguridad y la tranquilidad se asumen como un deber".

El desorden que se vive en el Kilómetro 18 de la Vía al Mar durante los fines de semana es el reflejo de una ciudad en la que no se está educando a la población para la convivencia y el respeto a los derechos de los demás. Y de cómo una diversión se puede desbordar si no se ejerce la autoridad a tiempo y con firmeza.En su desespero por los problemas de movilidad y el desorden que se toman la zona, la comunidad denunció hace varios meses lo que estaba ocurriendo. Su preocupación fue acogida por este diario que en sus informes mostró la grave situación: vehículos apostados a los lados de la carretera obstaculizando el paso, consumo desmedido de alcohol y drogas, carreras de motos y ‘piques’ en automóviles se convirtieron en el dolor de cabeza de los sábados y domingos para habitantes y usuarios de una de las vías más importantes de Colombia.Reconociendo que, pese a su presencia en la zona, no se estaba ejerciendo el control necesario, las autoridades supieron reaccionar tras las denuncias. Por eso, los operativos realizados por la Policía Metropolitana y la de Carreteras, el Ejército, la Secretaría de Tránsito y las alcaldías de Cali y de Dagua, dejaron como resultado 137 vehículos inmovilizados, 100 de ellos motos, y 200 comparendos impuestos, además del decomiso de alcohol y estupefacientes. Lo cual demostró que sí era posible implantar el orden y acabar con el desorden.Pero habría que preguntar por qué se permitió durante años que la situación del Kilómetro 18 llegara al extremo de tomarse el espacio público y crear focos de tensión cada ocho días, sin que se tomaran las medidas que ordenan las leyes. Allí aparece entonces el desconocimiento sistemático y deliberado de quienes se tomaban la vía y sus alrededores para hacer lo que a bien tuvieran, sin importarles los daños que causaran o los que sufrieran en su propia integridad. Es el peligro para quienes participan de ese desenfreno en el que se mezclan alcohol, drogas y carreras y para aquellos que transitan por una carretera de alto tráfico como la Vía a Buenaventura.Lo que hay en hechos como el del Kilómetro 18 es un caso de indisciplina social que no es aceptable y justifica la acción de las autoridades, de manera permanente. Realizada la intervención, nada sería más perjudicial para la credibilidad de esas autoridades que el desorden se repitiera. Por eso se necesita aplicar sanciones. Y ante todo enseñarle a la gente a comportarse, a comprender que hay conductas que no son aceptables cuando se vive en comunidad. Cali es una ciudad con dos millones y medio de habitantes, lo que hace imposible ponerle un policía a cada ciudadano. Por lo tanto, la solución a sus problemas de convivencia está en formar buenos ciudadanos, que respeten las reglas no por el castigo que se recibe al incumplirlas sino por el convencimiento de que la vida en sociedad es mejor cuando la seguridad y la tranquilidad se asumen como un deber. Por eso, uno de los aspectos más importantes para tener una sociedad en paz es la disciplina social, nada diferente a que los individuos entiendan que sus derechos llegan hasta donde comienzan los derechos de los demás.

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