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Pico eterno

Junio 15, 2021 - 11:40 p. m. 2021-06-15 Por: Vicky Perea García

Al ritmo que vamos en cinco días, o menos, habremos llegado a los 100 mil muertos por Covid-19 en Colombia. Es una tragedia por donde se le mire.

Hace un año y medio, cuando comenzamos a escuchar sobre una extraña enfermedad originada en China y que se expandía rápidamente, no alcanzamos a calcular la dimensión de lo que viviríamos. Para nuestro país la posibilidad de que llegara el virus era remota y en todo caso supusimos que estaríamos mejor preparados para recibirlo y tratar de que causara el menor daño posible. No lo hicimos tan bien como creímos y el enemigo desconocido nos desbordó.

Hoy nuestra realidad es la siguiente: un tercer pico que se inició luego de las vacaciones de Semana Santa, se complicó por las protestas así algunos lo nieguen o le resten importancia, y está dejando en promedio 580 muertos y 29.000 casos nuevos al día. Esas cifras quieren decir que la tasa de contagios alcanza los 740 por cada 100 mil habitantes y la letalidad es del 2,56% a nivel nacional y del 3,5% en el Valle del Cauca.

Lo más desconsolador es que no aprendimos las lecciones en este proceso. No hablaré de las consecuencias económicas que dejará este año y medio de pandemia más lo que aún falta para superarla. Todos las sentimos, los ciudadanos de a pie, los trabajadores, los emprendedores, los empresarios grandes y chicos, los gobiernos, el mundo. Sabemos del retroceso que produce y el rezago en que nos deja, sobre todo a los países con más necesidades, como el nuestro. Las cuentas se harán a diario en los próximos años, mientras que las secuelas se prolongarán tanto como los recursos financieros, la pericia y el compromiso de quienes nos gobiernen lo permitan. Hasta por eso hay que pensar bien a quiénes votaremos el próximo año y en los siguientes periodos, en lo local, lo regional y lo nacional.

Mis dudas están en lo que conseguimos individualmente y como sociedad. La incredulidad se convirtió en nuestro rasgo principal, no creímos en la capacidad de expansión y letalidad del virus, y aún hoy no consideramos que es necesario cuidarnos, como si el covid fuera cosa del pasado cuando los casos diarios nos indican lo contrario. No confiamos en la vacuna -o si no las autoridades en salud no seguirían rogando a quienes están en las etapas priorizadas que acudan por sus dosis-, pero sí en que somos inmunes por obra y gracia de lo que sea. O que lo digan esos jóvenes y adultos que andan por todo lado sin protección, exponiendo a los demás y sobre todo a los suyos.

Van 3,8 millones de contagiados y en cinco días, o menos, alcanzaremos los 100.000 muertos a nivel nacional. Mientras tanto, en el caso particular de Cali y el Valle la ocupación en las Unidades de Cuidados Intensivos llega al 98,5%, como quien dice que el temor de vernos desbordados para atender los casos más graves sigue igual o peor 18 meses después de conocer la existencia del bicho. De prolongarse este tercer pico que ya parece eterno, el colapso del sistema local y regional de salud seguirá siendo una posibilidad muy real.

Sé que muchos llevamos desde principio del 2020 siendo cuidadosos, protegiéndonos por nosotros, por nuestras familias, por nuestra comunidad, creyendo que la única posibilidad ahora para ir superando el coronavirus es vacunándonos para alcanzar lo antes posible la inmunidad colectiva. Pero esas cien mil vidas perdidas, esos millones de contagios y las cifras inconcebibles que se presentan de unos y otros por estos días, indican que buena parte de los colombianos sigue sin darle la importancia que se merece.

Nos falta mucho camino por recorrer para poder decir que salimos de esta pesadilla. Y todavía más para ser conscientes que lo que hagamos o dejemos de hacer afecta a la comunidad en la que vivimos y la sociedad de la cual hacemos parte. Aún podemos aprender de las lecciones que nos da el Covid-19, ojalá lo hagamos.
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