Columnistas
Un nuevo récord: ¡Cali-Popayán en doce horas!
“Unos gigantones afros cubiertos de pies a cabeza y portando unos palos gruesísimos se apoderaron de la vía, impidiendo que nos moviéramos y menos que nos devolviéramos”
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10 de abr de 2026, 02:11 a. m.
Actualizado el 10 de abr de 2026, 02:11 a. m.
Diez días antes de la Semana Santa que acaba de concluir, publiqué una columna en este mismo espacio en que mencionaba que la carretera a Popayán no iba a tener contratiempos y que no existía la posibilidad de ser tomada por la guerrilla, teniendo en cuenta los dispositivos de prevención y seguridad que habían dispuesto las autoridades civiles y militares para esos escasos 116 km.
Incluso, y ante la insistencia de una familia amiga, hablé con funcionarios del gobierno caucano y unos altos mandos militares, quienes ratificaron la aseveración de que allí no sucedería nada.
Estuve pendiente de las informaciones los días santos y, evidentemente, nada se comentó sobre el particular. No pude disimular mi alegría y hasta pensé en escribir esta columna dando esa buena nueva.
Pues les cuento que mi alborozo duró poco, pues me encontré con una buena amiga payanesa el lunes de Pascua y su saludo fue “Siriri me gasté 12 horas de mi casa en el sur de Cali a la casa de los parientes en Popayán. Salimos de Cali con una amiga a las 9 de la mañana y llegamos a las 9 de la noche.
Debimos soportar dos obstrucciones, de seis y tres horas cada una, y nada pudimos hacer. Unos gigantones afros cubiertos de pies a cabeza y portando unos palos gruesísimos se apoderaron de la vía, impidiendo que nos moviéramos y menos que nos devolviéramos, quedando atrapados hasta cuando les dio la gana.
Y este viacrucis se repitió una vez más a los pocos metros. De nada sirvieron las llamadas de auxilio; o no las respondieron porque no había señal, o contestaron diciendo que ya enviaban tropa para que despejara esta carretera internacional que nos comunica con el Ecuador.
Entonces, tocó esperar en medio de las incomodidades más infrahumanas hasta que por fin pudimos recobrar la marcha y llegar a su destino”.
He estado toda esta semana tratando de hablar con mis ‘informantes’ que andan muertos de la pena y con las autoridades que me garantizaron que “allí no va a pasar nada” para preguntarles qué pasó, pero no dieron la cara: ¡Sinvergüenzas!
Menos mal que los caucanos están hechos de hierro y ya esto se les volvió paisaje, pues es la única manera de sobreponerse a estas canalladas de los insurgentes y están llorando “Pa’dentro” ante semejantes humillaciones que siguen soportando año tras año con un estoicismo ejemplar.
Ya Paloma aseguró que su primera medida como presidenta de la República va a ser militar estos escasos kilómetros para que la próxima Semana Santa no sea esta vergüenza que le tocó padecer a los escasos turistas que este año se atrevieron a ir a nuestra querida Ciudad Blanca.
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Posdata. Si no nos unimos los palomistas y los abelardistas para la primera vuelta, nos hundiremos en manos del heredero del Pacto Histórico.
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Posdata 2. Yo hablo bien de Cali. ¡Hazlo tú también!

Administrador de Empresas, Abogado y periodista por vocación. Director y fundador de MF Publicidad Mercadeo Limitada, al igual que de los programas Mario Fernando Piano y Oye Cali. Galardonado en dos oportunidades con el premio Simón Bolívar de periodismo. Escribe para El País hace más de 40 años.
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