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Sufriendo

Un gobierno que para terminar su mandato decidió hasta el último día dejar la ‘olla raspada’ abusando del poder para hacer nombramientos y firmar contratos, sin orden ni medida.

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Fernando Cepeda Ulloa
Fernando Cepeda Ulloa - Abogado y Político Abril 7 del 2025 Foto: Helen Ramírez - SEMANA | Foto: HELEN RAMÍREZ

15 de ago de 2026, 12:39 a. m.

Actualizado el 15 de ago de 2026, 12:39 a. m.

Parecería que el destino de los colombianos es el del sufrimiento. Venimos de un gobierno que desde el primer día resolvió debilitar la fuerza pública y así nos encontramos en una situación débil y compleja frente a las organizaciones armadas ilegales, y a una situación tan amenazante como la que ha generado este terremoto. Y, además, un gobierno que para terminar su mandato decidió hasta el último día dejar la ‘olla raspada’ abusando del poder para hacer nombramientos y firmar contratos, sin orden ni medida.

Cuándo la posesión de un nuevo gobierno que hace todos los gestos para que la ciudadanía vuelva a creer en la posibilidad de una descentralización eficaz y sostenible, y rompe la tradición con un gesto histórico en la ciudad de Cali, se produce, casi inmediatamente, y sin que el gobierno hubiera alcanzado a llegar a las oficinas que le corresponden tradicionalmente en Bogotá, un terremoto, según dicen el más intenso que haya sufrido Colombia y que se ensañó principalmente en ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Buenaventura.

Ha sido ejemplar, y más que sobresaliente, el comportamiento del Alcalde de Cali, Alejandro Éder y de su señor esposa, quienes han demostrado de verdad su amor por esa ciudad. Han sobrepasado al máximo los límites de su deber burocrático y ella de su compromiso con su esposo y su ciudad. Han sido días muy sobrecargados, por decir lo menos para el alcalde de Cali y su esposa, ante el inédito compromiso de organizar la ciudad para la posesión del presidente Abelardo de la Espriella, y para recibir no sólo a sus ministros ya designados y otras autoridades, sino acoger como correspondía a delegaciones internacionales, incluida la que presidía el Rey de España. Nada fácil porque no solamente se trataba de asuntos protocolarios de altísimo nivel, sino de ofrecer una inviolable seguridad a tan altas personalidades en una ciudad que no era precisamente ni es la más segura de Colombia. Por fortuna, todo le salió bien. No así las consecuencias del terremoto.

Ante una emergencia tan enorme, como la que hemos vivido desde tempranas horas del lunes, uno se pregunta dónde estaba la entidad encargada de manejar los riesgos y las emergencias en virtud, no sólo de un mandato legal, sino de un marco jurídico que le permitía obrar con rapidez desconocida en el sector público. Pues esa unidad fue saqueada durante el gobierno anterior, y al parecer no estaba en su mejor momento para lidiar con una situación colosal en sus efectos tanto en la ciudadanía, como en las viviendas, edificios e infraestructura del país. Ya el gobierno designó a la persona que deberá asumir esa gran responsabilidad desde esa entidad.

Como que el terremoto nos cogió en el peor momento. Un gobierno que estaba llegando a los despachos ministeriales y de otras entidades con un personal que no conocía y no formaba parte de un equipo que se habría podido constituir si el gobierno anterior hubiera facilitado el empalme que tradicionalmente se cumple.

Jamás un desafío de ese tamaño se había presentado en la transición de un gobierno. Por fortuna, como que el nuevo presidente ya venía ejerciendo sus facultades y, así, su vicepresidente y, seguramente, otros ministros y funcionarios. Se diría que no se ha notado que había un gobierno en transición que estaba en el proceso de instalarse.

Como siempre, uno se pregunta si han existido lecciones que han dejado circunstancias similares. Se ha venido recordando la de 1999, que manejó espléndidamente el entonces presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, distinguido exministro de Relaciones Exteriores, quien ahora ha tenido que ver el brutal impacto de este terremoto en su propia ciudad, Pereira. Ojalá esta terrible experiencia deje algún manual de operaciones para futuras situaciones; así la angustia, el dolor de muchos y el desastre que afecta a no pocas familias se aliviaría rotundamente.

Todos, aún los colombianos que viven en el exterior, hemos sufrido ante la durísima experiencia de los más afectados por esta impredecible manifestación de la naturaleza. Así vamos. Sequías, inundaciones, incendios y ahora este enorme castigo de la naturaleza.

Experto en Ciencias Políticas, profesor y diplomático. Estuvo vinculado a la Universidad de los Andes por 23 años, durante los cuales enseñó Ciencia Política y ocupó varios cargos como Rector Encargado, Vicerrector y Decano de Ciencias Políticas, entre otros. Se ha desempeñado como Embajador en Canadá, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Embajador en Inglaterra, Ministro Plenipotenciario en Washington y encargado de Negocios. Fernando Cepeda Ulloa ha sido Ministro de Gobierno, de Comunicaciones, Consejero Presidencial y Viceministro de Desarrollo Económico.

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