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Reconstruir no es suficiente

Debemos aprovechar este momento doloroso, pero real, para construir por fin la región que necesitábamos desde antes de que temblara la tierra.

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Claudia Calero, presidenta de Asocaña, entregó un balance positivo de 2024 y habló de los retos de la agroindustria para 2025.

Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana.
Claudia Calero, presidenta de Asocaña, entregó un balance positivo de 2024 y habló de los retos de la agroindustria para 2025. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana. | Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

12 de sept de 2026, 02:20 a. m.

Actualizado el 12 de sept de 2026, 02:20 a. m.

El terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto no solo abrió grietas en las viviendas, en los diques, en las calles… También hizo palpable algo que era una verdad de a puño: una infraestructura que llevaba muchos años funcionando, que requería mantenimiento, reforzamiento y ampliación, y que cedió cuando la tierra tembló.

Y aquí viene una oportunidad. Mucha de la infraestructura afectada, lo más seguro es que no se pueda, o más bien, no se deba reconstruir, porque en realidad era insuficiente. Es el momento de cuestionarnos si vamos a levantar de nuevo la misma vulnerabilidad, o si por fin vamos a cerrar una brecha que arrastramos desde hace más de veinte años.

El caso más claro es el de Buenaventura. El puerto mueve cerca de una tercera parte de la carga del país y toda esa carga sale y entra prácticamente por un solo corredor. Antes del terremoto, eso ya era un riesgo: filas de camiones de hasta 23 kilómetros, tiempos de acceso de hasta seis horas, un corredor que en algunos tramos opera con un solo carril disponible. Después del terremoto, ese riesgo dejó de ser una hipótesis porque vimos lo que pasa cuando la tierra decide recordarnos su fuerza y su poder, y nos muestra que esa vía, en realidad, debía ser una apuesta estratégica.

Colombia ocupa el puesto 59 entre 70 economías en el ranking de competitividad del IMD 2026, y el 102 entre 141 países en calidad de carreteras. Los costos logísticos equivalen a 15,6 % del valor de las ventas, casi el doble del promedio de la OCDE. Son cifras que veníamos conociendo desde antes de agosto. La diferencia es que ahora tenemos, además, la evidencia física de por qué esos números no son solo un problema de competitividad que afecta a los empresarios; es un problema que nos afecta a todos.

Por ejemplo, en el norte del Valle ha sido un gusto oír al Gobierno Nacional y a la Gobernación del Valle que están uniendo esfuerzos para poner en marcha un Programa de Reactivación Económica y Vivienda Rural. Eso sí que es una buena noticia para las familias que perdieron su casa. Pero vivienda y vías no pueden avanzar por caminos separados. Esa familia que va a tener un techo nuevo seguirá dependiendo de la misma carretera vulnerable para sacar su cosecha y llevarla al mercado o para que una ambulancia, en una emergencia, llegue a tiempo. Reconstruir bien es reconstruir completo: es la casa, es la vía, son los accesos, ojalá todos a la vez, porque en realidad todos se necesitan. Sí, los recursos están muy apretados, pero no podemos perder el faro y dejar de plantearnos metas ambiciosas que nos lleven a grandes transformaciones.

Hay obras concretas que precisamente en este momento deberíamos mover, por ejemplo, el Proyecto Integral de Accesos Viales a Buenaventura, que necesita además cerca de USD 400 millones para el dragado de profundidad del puerto. La vía Mulaló-Loboguerrero, que el Gobierno Nacional ha reiterado que culminará. También está la red férrea, una vieja propuesta que ahora cobra sentido, para no depender de un solo corredor cuando la próxima emergencia geológica o climática nos ponga a prueba otra vez.

¡¡De esta nos vamos a levantar… no tengo ninguna duda!! El Gobierno Nacional ha venido haciendo grandes esfuerzos. Los gobiernos regionales y locales no se quedan atrás, y el sector privado siempre está presente y ahora más… Todo se siente. Eso sí, la meta que nos debemos fijar es que no nos vamos a levantar para quedar igual. Debemos aprovechar este momento doloroso, pero real, para construir por fin la región que necesitábamos desde antes de que temblara la tierra.

Presidenta de Asocaña

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