Gasto público en infraestructura

Agosto 30, 2020 - 06:45 a. m. 2020-08-30 Por: Rafael Nieto Loaiza

Más desempleo es siempre más pobreza. Según el Dane, es pobre el hogar de cuatro miembros que tiene ingresos de menos de $1.029.732 pesos al mes.

Recordemos que el 88% de los empleados gana solo dos salarios mínimos o menos. El 47%, solo un salario mínimo. Como el mínimo, incluyendo auxilio de transporte, es de $980.657, cuando se pierde el
empleo casi siempre se cae en la pobreza y se arrastra al núcleo familiar.

Para este año se calcula que, como consecuencia del brutal aumento del desempleo, la pobreza crecerá 15%, 7,3 millones de pobres más. Y la sexta parte de la población de las ciudades más importantes sufrirá de hambre.

Por tanto, generar empleo y reducir la pobreza, de manera rápida y masiva, deberían ser el eje central de los esfuerzos del Estado y de la sociedad a partir de ahora.

No será fácil. El crecimiento de 3,3% de la economía colombiana el año pasado estuvo apalancado en el gasto de los hogares. Pero mientras no se recuperen los ingresos de los trabajadores no aumentará el consumo de las familias.

Tampoco podrá apostarse al esfuerzo del sector privado. El 96% de las empresas en Colombia son micro, pequeñas y medianas empresas, y fueron esas mipymes las que generaron el 80% del empleo. Son también ellas las más afectadas y decenas de miles han tenido que cerrar por la crisis.

Además no va a aumentar la producción si no aumenta la demanda de los consumidores y tal cosa esta muy lejos de ocurrir.

El alivio tampoco vendrá por el sector externo. El grueso de nuestras exportaciones son de hidrocarburos y minerales. En el último semestre las exportaciones de las industrias extractivas disminuyeron 39,1% frente al mismo periodo de 2019.

No se prevén mejoras en los precios del petróleo y el carbón para lo que resta del año y, para rematar, las economías de nuestros principales mercados de exportación pasan también por enormes dificultades.

De manera que el gasto del gobierno es el único que puede empujar la generación de empleo y, con ello, disminuir la pobreza. Tendrá que hacerse con un déficit fiscal del orden del 8,2%.

Como endeudarse con la banca nacional es costosísimo, los espacios con la banca internacional están casi completamente copados, y una reforma tributaria que cargue aún más a empresas e individuos que están sufriendo la peor de la crisis sería una insensatez, no quedan sino dos alternativas: vender parte de los activos de la Nación y endeudarse con el Banco de la República.

Ese es el camino más rápido y efectivo en esta situación extraordinaria. Y concentrarse en que el gasto sea productivo, para la competitividad y genere mano de obra masiva. Es decir, debe concentrarse en la infraestructura civil y en la construcción de vivienda, sectores de mano de obra intensiva.

Sigue en Twitter @RafaNietoLoaiza

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