El ‘Silicon Valle’

Octubre 14, 2021 - 11:40 p. m. 2021-10-14 Por: Ossiel Villada

Los muchachos que nacieron por allá a finales de los años 90, como mi hija Laura, no pueden dejar de sorprenderse y reírse cuando uno les cuenta cómo era el mundo antes de que existieran TikTok, Instagram, Netflix, Rappi y Twitch.

Sobre todo, se preguntan cómo fue posible que sus padres hubiéramos sobrevivido tanto tiempo sin un instrumento que ellos consideran tan indispensable para la vida como el oxígeno mismo: el celular.

Yo soy de los que rechaza esa idea de que “todo tiempo pasado fue mejor”, pero confieso que guardo recuerdos idílicos de aquellos días.

Recuerdo, por ejemplo, que a mi casa paterna en la Comuna 13 llegó primero el servicio de telefonía que la pavimentación de las calles. No olvido el número de la primera línea que nos tocó -443 67 03-. Y tampoco los regaños de mi mamá cuando me ‘pegaba’ del teléfono hasta medianoche con la noviecita de turno: “Cuelga tú... No, cuelga tú”.

Pero esa forma de comunicación empezó a cambiar para mí, y para todo el mundo, en 1989.

Ese año, mientras en Estados Unidos los Milli Vanilli se consolidaban como la mentira más grande de la música y en Colombia Pablo Escobar nos explotaba a punta de bombazos, un ingeniero israelí llamado Alan Cohen sentó las bases de lo que hoy nos parece tan normal.

Hasta entonces, cuando alguien hacía una llamada telefónica, su voz viajaba como una señal a través de una red de cables de cobre. Pero Cohen inventó una tecnología para convertir la voz en paquetes de datos y transmitirla a través de una conexión a internet.

Esa convergencia maravillosa de voz y datos fue lo que abrió la puerta para la telefonía IP y para todo lo que vino después, incluido el Netflix y el Spotify que hoy disfrutamos.

La telefonía por internet no era ninguna novedad hasta antes del Covid-19. Pero el ‘boom’ de teletrabajo que trajo la pandemia aceleró el negocio. Según la consultora Transparency Market Research, se espera que el mercado mundial de servicios de telefonía en la nube alcance los 42.000 millones de dólares en el 2026.

Pero lo que pocos saben en Cali es que una empresa caleña se está convirtiendo en una de las grandes estrellas de ese negocio.

Se llama WeKall, fue creada por los hermanos Julián y Felipe Sánchez y en solo cinco años de operación ya logró entrar a 116 países y tiene más de 8.000 usuarios de sus servicios.

WeKall se disparó porque creó una solución de telecomunicaciones en la nube para empresas de economías emergentes, a las que logra generarles una reducción de hasta 60% en sus facturas telefónicas.

Y esta semana ha logrado recaudar 1,1 millón de dólares en una ronda de inversión internacional, lo que le permitirá expandirse a Chile y México, además de integrarse con más de 100 servicios de soluciones en la nube, de alcance global.

El caso de WeKall no debería sorprendernos. El Valle del Cauca cuenta con 802 empresas de software, agrupadas en el Clúster de Economía Digital, que en el 2020 registraron ventas por $2,8 billones.

De ese total, solo 22 son empresas grandes. El resto es un enorme conglomerado de micros, pequeñas y medianas empresas que hacen negocios en los campos más diversos: desde servicios de telecomunicaciones, hasta software para agricultura y Big Data o Inteligencia Artificial.

Todo lo cual confirma una narrativa que algunos sostenemos desde hace largo tiempo: es en el Valle del Cauca, y no en otras regiones de Colombia que saben venderse muy bien, donde realmente se está dando un proceso estructural de transformación a partir de la innovación tecnológica y la economía digital.

El nuestro es el ‘Silicon Valle’ de Colombia. ¿Qué nos falta? Que nos lo creamos y apostemos de forma radical por su consolidación.

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