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Messi, el mejor de la historia
Su historia no es solo la de sus títulos, sino la de su parte más básica, humana y esencial: la del hombre que nació con un problema de crecimiento y se hizo inmenso...
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18 de jun de 2026, 12:53 a. m.
Actualizado el 18 de jun de 2026, 12:53 a. m.
Lo repetiré las veces que sea necesario, sin ponerme colorado ni una sola vez: Lionel Messi es el mejor futbolista de todos los tiempos. Da igual que los mayores me contradigan diciendo que yo no vi jugar a Pelé y a Maradona, o que algunos más contemporáneos consideren al portugués Cristiano Ronaldo como el mayor astro por sus casi mil goles y su privilegiado estado físico. Mi opinión es clara: todo el que piense que Messi está por debajo de algún otro jugador se encuentra equivocado.
En la noche del martes, en Kansas, el argentino de casi 39 años le demostró al planeta que su magia sigue igual de intacta que cuando despuntó en el Barcelona en el año 2005, teniendo como mentor a un tal Ronaldinho gaúcho. En su sexta (y última Copa del Mundo) Messi transmite un aura que no sé si se puede encontrar en otra persona que compita a este nivel de presión: el aura de alguien que se divierte con el balón incluso cuando ya ganó todo lo que se suponía que estaba obligado a ganar.
Porque Messi, a pesar de ser el futbolista más laureado de todos los tiempos (47 títulos) y de haber alzado su primer Mundial en Catar 2022, se sigue comportando como ese chico delgado y con la cabeza gacha que sorprendía cada ocho días a todos con goles y gambetas impensadas para una época en donde lo táctico y lo físico priman más que el talento y la magia.
Luego de anotarle tres golazos a Argelia en el estreno mundialista de la albiceleste en Estados Unidos, Messi se convirtió en el máximo goleador de las copas del mundo junto al alemán Miroslav Klose (al que seguramente superará en los próximos días), llegó a 120 goles con la camiseta de Argentina y, como si fuera poco, da la sensación de que buscará su segundo título mundial, porque además del talento, la voracidad ganadora del nacido en Rosario es otro tema que está fuera de discusión.
Además, en sus más de veinte años de carrera, Messi se ha consolidado como el jugador que más finales ha disputado con un combinado nacional (8), con el que, además del Mundial, ganó dos Copas América, una Finalísima, unos Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo Sub-20.
Pero esto no es todo. Su historia no es solo la de sus títulos, sino la de su parte más básica, humana y esencial: la del hombre que nació con un problema de crecimiento y se hizo inmenso; la del chico que no podía hilvanar palabras y ahora habla con sabiduría; la del futbolista que muchas veces perdió y fue criticado, pero que se supo sobreponer para lograr lo que soñaba.
Sin duda alguna, el momento más triste en la carrera de Messi será cuando se retire, porque, aunque en el ‘planeta fútbol’ seguirán naciendo grandes estrellas, ninguna, absolutamente ninguna brillará tanto como Lionel y su bendito fútbol.

Periodista apasionado por los deportes, los goles, la literatura y la redacción digital. Vinculado a mi casa, El País, desde el 2013.
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