Se habla español

Se habla español

Marzo 27, 2019 - 11:50 p.m. Por: Medardo Arias Satizábal

Que el español o castellano es la segunda lengua más hablada del mundo hoy, después del chino, es una noticia que halaga en su tumba a don Miguel de Cervantes Saavedra, a todos los poetas del Siglo de Oro Español, Calderón de La Barca, Lope de Vega, Luis de Góngora, Baltasar Gracián, Francisco de Quevedo, y a los bardos de la Generación del 27, a Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Pedro Salinas. Por supuesto, Miguel Hernández, Antonio y Manuel Machado también lo celebran desde el más allá.
Qué lujo y qué privilegio poder expresarnos en una lengua que cuenta con cerca de 300 mil palabras, de las cuales infortunadamente sólo usamos un exiguo 5% en nuestra comunicación cotidiana, sin contar las jergas de cada nación, de cada calle, de cada barrio.

Hoy los cajeros del mundo angloparlante, al menos en Estados Unidos, están en español y es creciente el interés del mundo por aprenderlo.
Uno de mis primeros trabajos en Estados Unidos fue dictar clases de español para ejecutivos en tránsito a Suramérica. Cada mañana me encontraba con ellos en el Charter Oak Cultural Center de Hartford, para iniciar mi clase a veinte jóvenes empeñados en conocer no sólo el lenguaje práctico del viajero, sino también el argot colombiano.
Mi querido amigo Eduardo Márceles Daconte asesoró en Beijing el diccionario chino-español, y se vio en dificultades para explicarles qué era eso de “la guasamayeta” en la Costa Caribe. Los chinos, particularmente, quieren saberlo todo ahora que colonizan el mundo con La Ruta de la Seda e instalan picas estratégicas en muchos puntos del mapamundi. Ya administran en Italia el puerto de Trieste y muchas viejas edificaciones de Manhattan son de su propiedad.

Cada noche encuentro el sueño con un hallazgo reciente: la emisora María, donde aún se ora en latín. Vuelvo a recordar entonces las misas en la Iglesia del Carmen en Buenaventura, donde repetíamos, sin saberlo, aquello de “ora pro novis”, y el “Dominus Vobiscum”. Escuchar nuevamente el Padrenuestro y el Avemaría en latín, no tiene precio.
El español, como lengua nos demuestra que el latín es una lengua viva. Uno puede imaginar la criba que nacía de esas gavillas de soldados romanos y mercantes dentro de la trata colonial de Iberia, Gaul y Dacia, al igual que en otras regiones del Imperio Romano. Como lengua madre, el latín permeó el castellano, el portugués, el francés, el italiano.

En la región central de España, al norte, estaba Iberia, con gentes venidas de Castilla, un nombre cuya etimología remite a Castella, o sea “castillos”. Más tarde se le llamaría español, una lengua que hoy no es exclusiva del país, pues ahí se habla ladino, vasco, catalán, gallego, leonés, aragonés.

Ya avanzado el medioevo, el castellano primó sobre los otros dialectos latinos de la Península Ibérica. No obstante la irrupción árabe entre 711 y 718, la hegemonía cristiana de Iberia permitió colonizar idiomáticamente otros pueblos. En los primeros meses de 1492, año del Descubrimiento de América, cae Granada y con ella el califato que huye en desbandada deja en el camino del lenguaje bellísimas palabras mahometanas: almohada, ajonjolí, azahar, alfalfa, azúcar, álgebra, alcohol, aceite, azafrán, fideo, café, taza, zanahoria, ajedrez, tarea, alfombra, alcalde, aldea, ojalá, arroz, naranja, Gibraltar, Guadalquivir, Guadalupe, Guadalajara, guitarra.

Se calcula que hoy hablan español más de 500 millones de personas, en más de veinte países. Se habla en Marruecos, Guinea Ecuatorial, Filipinas y en algunas partes de Estados Unidos, país donde viven ya 25 millones de hispanohablantes. Los miles de judíos que fueron expulsados de España en 1492 y se regaron por Europa, Turquía, Egipto, Libia y Siria, son conocidos como sefarditas y su lengua es el ladino, judeoespañol o castellano medieval.

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