Un narciso despreciable

Un narciso despreciable

Junio 28, 2018 - 11:50 p.m. Por: María Elvira Bonilla

En la cancha Cristiano Ronaldo es un crack, en la vida personal es un ser indeseable, como todos los narcisos. Un tirano. Un dios que no se siente humano a quien las demás personas lo tienen sin cuidado mientras asegura la perfección de su físico con 3000 abdominales diarios y una descendencia con hijos nacidos de vientres alquilados de madres anónimas para que como todo un omnipotente, éstos aparezcan propios. La madre del pequeño Ronaldo jr. la borró del mapa con un cheque de USD 10 millones.

Basta verlo en la cancha, en la celebración de los goles, su odioso desplazamiento egomaníaco -“Si Dios no agradó a toda la gente, yo por qué voy a tener que agradar”, dijo alguna vez- en la manera como maneja su marca CR7 con un solo propósito: acumular y acumular. Además de los USD 50 millones que gana en el Real Madrid, se pone otros USD 90 millones en publicidad que no le resultan suficientes para colmar su ambición y de allí su activa cuenta de Instagram en la que tiene 120 millones de seguidores y utiliza como una verdadera máquina registradora que le produce USD$400 mil por cada foto publicada.

Cristiano Ronaldo es una estrella en el futbol pero un despreciable ser humano. Un ejemplo de narcisismo exacerbado de idolatría desbocada que se asimila a la de muchos líderes sobre todo en la política, expertos en limitar al otro, dominarlo y someterlo por cuenta de su vanidad y soberbia. Una caterva de personajes a los que hay que huirles como a la peste.

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La sacada de uñas del Uribismo en el congreso prende todas las alarmas. Esperaron el último minuto de las sesiones extras para ponerle zancadilla a la JEP que, no hay duda, es el coco del Uribismo. Un temor que confirma el rabo de paja que a más de uno los lleva a actuar con tal furia y fanatismo para impedir que se conozca la verdad de hechos oscuros y cruentos del conflicto sobre los cuales no están dispuestos a reconocer responsabilidad alguna. Ya habían logrado suprimir la vinculación de terceros que fue significativa y limitar el tribunal a juzgar uniformados de lado y lado.

Pero lo cierto es que este último cartucho resultó inocuo. Por un lado ya estaba previsto en la JEP un juzgamiento diferenciado de miembros de las Fuerzas Militares de los cuales 2000 se han acogido voluntariamente, muchos de los cuales ya están libertad esperando el juicio. La proposición de los uribistas en la cabeza de la senadora Paloma Valencia de crear una sala independiente para los militares busca cumplirle a Acore -la Asociación de oficiales retirados- y a sus electores, muy seguramente no pasará el examen constitucional y los senadores lo saben, pero necesitan el aplauso de las barras.

Insistir en modificar el Acuerdo de paz es un ejercicio que produjo réditos políticos pero que difícilmente tendrá resultados concretos. Es más ruido que otra cosa como lo demuestra el cacareo de esta semana. Sin embargo no se puede desestimar como señal del talante de la bancada uribista, triunfalista y decidida a instrumentalizar el triunfo de Duque hasta los límites. El Presidente electo contará esta vez con una verdadera aplanadora compuesta hasta el momento de 223 congresistas: una perversa mayoría que lo puede abrazar pero también estrangular.

Sigue en Twitter @elvira_bonilla

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