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Separando la paja del heno

Octubre 13, 2020 - 11:55 p. m. Por: Marcos Peckel

Llegando al final de una de las más extrañas campañas electorales en Estados Unidos, para no agregar toda una serie de adjetivos adicionales, entre dos contendientes cercanos al octavo piso, es necesario separar la paja del heno para auscultar, más allá del estilo, las reales diferencias en política internacional entre los dos candidatos.

Frente a las más controversiales actuaciones de Trump en el ámbito internacional, de llegar Biden a la Casa Blanca, algunas las dejará tal cual, a otras les hará algunas modificaciones menores y son pocas aquellas en las que se dará un timonazo de 180 grados. Entre las primeras se cuenta mantener la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, apoyar y desarrollar los ‘acuerdos de Abraham’ entre Israel y países del Golfo para que otros países se agreguen y seguirle cobrando a los Estados miembros de la Otan, si bien en un tono diplomático, mayores aportes financieros. Adicionalmente, Biden va a continuar, incluso profundizar más aún, la confrontación con China, que no comenzó con Trump, sino que constituye una evolución natural de una potencia emergente que reclama su lugar bajo el sol. En este tema son pocas las ilusiones que el mundo se puede hacer, más allá de esperar lo mejor y temer lo peor.

El tema migratorio, uno de los más álgidos de la agenda americana, podría ver modificaciones cosméticas o sutiles en una administración Biden, no mucho más, pues se trata de un asunto que por décadas no ha encontrado una política coherente desde Washington. En lo referente al cambio climático y el ‘acuerdo de París’ del cual Trump se retiró recién comenzada su administración, es posible que Biden vuelva al acuerdo cuya efectividad en todo caso es muy cuestionable. Mayores cambios no habría en el tema de proteger al planeta, máxime cuando se está reconstruyendo la economía devastada por el Covid-19. Una administración Biden no se apresuraría a unirse nuevamente al acuerdo nuclear con Irán negociado por su anterior jefe, sin embargo, buscaría algunas concesiones específicas de los Ayatolás para abrir una oportunidad de renegociarlo.

Hace ya años que Estados Unidos ha estado cuestionando a los organismos multilaterales por derrochones, sesgados, burocratizados e ineficientes. Trump simplemente lo llevó un paso más allá en su retórica confrontacional y al retirar a Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos, una obscena travesía en que los mayores violadores son los jueces, de la Organización Mundial de la Salud acusándola de encubrir a China y mantenerse fuera de Unesco de la cual se había retirado Obama tras la admisión de Palestina. Biden ha reiterado que el primer día de su administración volvería a la OMS (técnicamente Estados Unidos aún es miembro), sin embargo, esto no sería a cambio de nada.

América Latina seguirá siendo un asterisco en la política exterior de Estados Unidos, sin embargo, Colombia y México constituyen el más importante foco hacia el sur desde Washington. Una administración Biden poco o nada cambiaría su apoyo a Colombia esencial para nuestro país. No disminuiría el énfasis en la lucha contra el narcotráfico, se mantendría la colaboración judicial y quizá de labios para fuera mayor énfasis en la implementación de los acuerdos de paz con renovada ayuda específica. Tampoco frente a Venezuela se vislumbran mayores cambios o alguna maniobra diplomática por parte de una administración Biden, dada la resiliencia que ha demostrado la caterva criminal chavista que controla Miraflores.

De ganar Biden en la Casa Blanca habrán algunos cambios en política exterior pero difícilmente de la magnitud que muchos esperan.

Sigue en Twitter @marcospeckel

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