Miopes

Miopes

Enero 20, 2019 - 11:45 p.m. Por: Mabel Lara

Lo lograron. La más rancia y radical guerrilla que hoy existe en Colombia en un intento desesperado por volver a sentar a la mesa al Gobierno cerró la puerta para la salida negociada a un conflicto de casi 60 años.

Si bien el presidente Iván Duque jamás estableció una mesa de negociación con este grupo insurgente y todo se fue en discursos; en el papel este ha sido el octavo gobierno que ha intentado alcanzar la llamada “paz completa en Colombia”.

Desde que nació el Eln en 1964 todos los presidentes del país han hecho un llamado a que dejen las armas. El primero, Belisario Betancur, en 1982 logró sentarse con las Farc y el M-19 a negociar y fue el Eln el que menos acogió ese proyecto político.

Tampoco pudo Virgilio Barco con la creación de la Consejería de Paz que permitió la entrega de armas del M-19 bajo la coordinadora guerrillera Simón Bolívar. Ni César Gaviria en los 90 con el proceso de Tlaxcala y las negociaciones en Venezuela y México.

Pese a intentarlo bajo la ‘propuesta urgente para Colombia’, Ernesto Samper no pudo oficializar el proceso por la crisis de legitimidad que atravesaba su mandato y su sucesor, Andrés Pastrana, quien también adelantó varios encuentros hasta el final del año 2002 no pudo cerrar ese conflicto.

Los tres últimos intentos vinieron de la mano del expresidente Uribe cuando al inicio de su mandato emitió un comunicado anunciando plena disposición para hacer un proceso de paz con los ‘elenos’ y nombró a Luis Carlos Restrepo como intermediario.

Juan Manuel Santos luego de firmar un atravesado y polémico proceso con la guerrilla de las Farc anunció en 2017 que iniciarían conversaciones formales con el Eln. Recuerdo el primer intento, un 7 de febrero de 2017 en Quito (en la capilla del hombre con las obras del maestro Guayasamín como testigos), allí decenas de periodistas y funcionarios ecuatorianos presenciamos cómo una vez más se apagaba la llama de la negociación porque la guerrilla incumplió el pacto de liberar a los secuestrados que aún tenía en su poder.

Esa negociación se reestableció en octubre y con la llegada del residente Iván Duque se abrió la puerta a un nuevo acercamiento que se rompió esta semana gracias al atentado en la Escuela de Cadetes General Santander.

Se equivoca el Eln al intentar retomar los hechos violentos de otros años. Se equivoca porque con ello contribuye a militarizar de nuevo la agenda colombiana justificando el incremento del gasto militar, diluyendo los procesos de control político que venían dándose contra los corruptos y ayudando a evadir las responsabilidades por los asesinatos de los líderes sociales.

Son miopes, soberbios y criminales. Este Eln es el mismo de la masacre de Machuca en 1998, el mismo del secuestro del avión de Avianca y el de la iglesia La María en 1999; y es el mismo que en el inicio de 2019 nos vuelve a robar la esperanza de vivir un país en paz. De ellos y de todos estos ‘señores de la guerra’ es que estamos mamados los colombianos.

Sigue en Twitter @MabelLaraNews

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