Búsqueda del bien común

Mayo 29, 2022 - 11:35 p. m. 2022-05-29 Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

Posterior a 1958, tras el golpe de estado del general Gustavo Rojas Pinilla, los colombianos nos hemos esmerado por construir una tradición democrática alrededor de las elecciones y la participación ciudadana en la escogencia de nuestros mandatarios. Esta sana práctica de país, nos compromete a seguirla fortaleciendo, basados en la confianza que deben brindar las autoridades administrativas y electorales.

Es evidente que los colombianos y colombianas hemos llegado a la primera ronda de la elección presidencial con una amplia desconfianza en nuestro sistema electoral, fruto del manejo errático dado desde la Registraduría a las pasadas elecciones de marzo. Por ello en el “día después” de las votaciones, todos tenemos que hacer una apuesta por la institucionalidad democrática del país, no obstante, sus límites y fragilidades, ya que ésta ofrece un marco lo suficientemente sólido para que el país pueda salir adelante y seguir apostando por una sociedad más participativa, justa y en paz.

Con el ajetreo e incertidumbres ventiladas en medios de comunicación y redes sociales, en momentos han agitado los ánimos de todos los actores, propiciando un malestar que puede conducir a que algunos pongan en serias dudas los resultados, independiente a quién favorezcan. Esto no es constructivo y reclama una intervención clara y contundente de las autoridades. El cuidado de las reglas de juego en democracia no es algo menor, pues en su rigurosa observancia reside la confianza del sistema.

La cultura democrática es una prioridad para todos y el actual contexto nos muestra la necesidad de generar una propuesta seria de educación en procesos participativos. Por ejemplo, es clave conocer la importancia de los distintos pesos y contrapesos en la vida institucional del país. Las democracias son sistemas que tienen fragilidades, por lo que debemos ganar en cultura participativa en la ciudadanía.

Como bien lo dijo la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), “El sueño compartido de un país mejor para todos nos permite recuperar la confianza ciudadana en las instituciones, si logramos entregar su dirección a las personas que consideramos más dispuestas a servir al bien común”.

Muchos repiten que los extremos son perniciosos, pero hay que ponerlo en práctica. El reto que enfrentará quien finalmente sea elegido presidente será poner en juego “el arte de la búsqueda democrática del bien común” (CEC), y ello implica dialogar con todos los sectores, buscando los comunes denominadores que puedan ser políticas de Estado en que todos estemos de acuerdo.

Por otro lado, quien sea elegido no contará con el control político completo del Congreso y esto le exigirá construir consensos mínimos necesarios para sacar adelante las políticas públicas que el país requiere en la actual coyuntura. Esto requerirá mucha madurez para el ejercicio del poder, despojándose de revanchismos y cumpliendo la palabra empeñada, y es que serán actores de unidad nacional ofreciendo alternativas inclusivas que respondan a los intereses de los distintos sectores que están detrás de las tensiones que hoy definen la vida nacional, tanto a nivel económico, político y cultural.

Nota: columna escrita antes de los resultados del domingo.

*Rector Universidad Javeriana Cali

Sigue en Twitter @RectorJaveCali

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