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Liderar en medio del ruido
En este contexto es muy fácil que los líderes confundan movimiento con dirección, y rapidez con criterio, y que al final del día sientan que no han decidido nada importante.
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26 de ene de 2026, 01:08 a. m.
Actualizado el 26 de ene de 2026, 01:08 a. m.
Hoy cuesta mucho calcular el sinnúmero de mensajes, noticias y opiniones que recibimos al día sobre todo lo que está pasando en el mundo. Que Groenlandia, Ucrania, la inflación, las tasas, el desempleo, la política, en fin; hay tantos temas e información, que resulta complejo recibirla de manera adecuada y tomar decisiones en la vida con base en ella y, por supuesto, el cúmulo y diversidad de información complejiza el ejercicio de liderazgo en las empresas. En un contexto como estos es muy fácil que los líderes confundan movimiento con dirección, y rapidez con criterio, y que al final del día sientan que no han decidido nada importante.
En este contexto puede ser que la mayor habilidad de un líder sea no perder el rumbo, en medio de la marejada de ruido. Hay que aprender a liderar en medio de este, dejar de lado y separar las distracciones, de lo que realmente son ‘señales’ que indiquen dónde realmente necesita su atención y enfoque, qué es lo que en el entorno está cambiando de verdad, a qué debe darle prioridad y en qué se debe actuar.
Últimamente he leído diversos documentos y textos sobre principios y filosofías de cómo liderar en estos contextos y que permitan mantener la mente sana. Una de esas es la del histórico líder de Intel, Andy Grove, que invitaba a reflexionar sobre algo que parece complejo en estos tiempos: el gerente debe tomarse el tiempo de crear silencio mental. Su principio era claro: “El ruido no deja tomar buenas decisiones. La claridad solo aparece cuando te das permiso de pensar.” Y desarrolló la Regla de Grove: Pausa - Piensa – Decide.
Según Grove, la pausa permite detenerse antes de reaccionar. La pausa rompe el impulso emocional y evita decisiones automáticas. En liderazgo muchas veces el error no es decidir mal, sino muy rápido. Luego, debemos pensar y analizar con frialdad, lo que nos permite tener claridad estratégica y separar qué son hechos y qué son opiniones y ruido. Para esto es importante responderse tres preguntas: ¿Qué información tengo y cuál me falta? ¿Qué riesgos existen? ¿Qué pasaría si no hago nada? Finalmente decidir de manera consciente y verificar la decisión.
En medio del ruido actual en el que vivimos y tomamos decisiones, la regla de Oro de Grove cobra toda vigencia y sentido. Detenerse y pensar antes de actuar y decidir. Discernir qué es lo que verdaderamente merece atención y no nuestra reacción. Evitar el reaccionar a todo, por urgente y crítico que parezca, sin antes analizar si solo es un distractor por la presión que genera o si realmente amerita un nuevo enfoque o un cambio en la estrategia.
Grove en su libro ‘Solo los paranoides sobreviven’ hablaba de que los líderes deben operar en un nivel mental donde puedan ver el diagnóstico completo, pues apagar el dolor sin entender la enfermedad retrasa la cura. Ese pensamiento de alta jerarquía hoy implica contextualizar antes de decidir, darse tiempo para análisis profundos, dejar de lado ruidos especulativos, establecer y proteger las prioridades.
Para mantener esa claridad estratégica en medio del caos es una habilidad que debemos entrenar todos los días.
Cuando ‘el ruido’ sube, la primera responsabilidad de un líder es bajar el volumen, porque el ruido empuja a tres errores típicos: decisiones reactivas para calmar presión, decisiones contaminadas por ecos emocionales en lugar de evidencia o decisiones que desalinean, llevando al líder y a equipos cansados, que trabajan mucho, pero fuera de lo estratégico.
Aunque la urgencia parece haberse vuelto el pan de cada día, en un mundo que grita ruidosamente, el líder que se permite pausar y pensar sus decisiones hace que se cometan menos errores impulsivos, mejora la calidad del juicio y da autoridad y serenidad al liderazgo, valores muy importantes en el contexto que hoy vivimos.

Economista y MBA con énfasis en negocios internacionales. Exsecretario general de la Gobernación del Valle y Privado de la Alcaldía de Cali. Exdirector del Comité Intergremial y Empresarial del Valle. Actualmente, fortaleciendo la economía solidaria desde el Grupo Coomeva. Hincha del Deportivo Cali. Papá de Manolo y Agustín.
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