Articulación para el crecimiento

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Articulación para el crecimiento

Septiembre 20, 2019 - 11:35 p.m. Por: Julián Domínguez Rivera

A veces nos parece que todo anda mal, que estamos perdidos y no hay esperanza. Es quizá fruto de la prevalencia de lo negativo en las redes electrónicas y los medios. Pero la evidencia es que Colombia ha crecido a pesar de las grandes crisis, aún las internacionales, gracias en buena parte a que ha sabido preservar su estabilidad institucional, por encima de las amenazas que pretenden minar los esfuerzos por la prosperidad.

Somos un país resiliente, de mucho aguante, lo cual tiene mucho que ver con las instituciones, por lo cual es necesario alertar sobre la necesidad de su fortalecimiento porque el mundo está presenciando el derrumbe de muchas de estas, con consecuencias desastrosas para las economías.

Pero no es suficiente contar con instituciones sólidas. Es imperioso trabajar en la articulación institucional dado que es preocupante la dispersión de esfuerzos por parte de los sectores público y privado. El país requiere asociatividad, consensos y hacer pactos por la unión, necesarios para que los colombianos nos enfoquemos en los grandes temas.

La preservación del medio ambiente, la educación, la eficiencia logística, el empleo, la pobreza, el papel en nuestra sociedad de las regiones y los empresarios, el narcotráfico y ganarle la partida a la corrupción, son desafíos que no deberían perderse en discusiones estériles, ideológicas o de fragor político. Todo esto hace que un elemento constructor de esos pactos por la unión se concrete en el sector empresarial en una mejor articulación y focalización de programas y procesos.

Confecámaras entregó al país en el marco de su Congreso en Cartagena el ‘Observatorio de Articulación en Competitividad Empresarial’ con el fin de aportar a la solución de un problema crítico de Colombia: la baja productividad empresarial, que se debe atacar tanto en el plano de los procesos de las compañías como en el impacto de la política pública.

Sus conclusiones señalan que los programas ofrecidos a los empresarios deben responder a una estrategia regional definida, para lo cual se requiere alineación entre los Planes Regionales de Competitividad y los Planes de Desarrollo, para lo cual será fundamental la coherencia entre unos y otros en la propuesta de los candidatos a gobernaciones y municipios.

Además, existe una brecha entre lo que requiere el empresario para aumentar su productividad y los programas que se le ofrecen. Por ejemplo, lo que más demandan los empresarios es financiación, pero esto es lo que menos se les ofrece.

Se recomienda, entonces, implementar iniciativas conjuntas en donde las entidades de gobierno y otras públicas y privadas trabajen al unísono, para articular sus políticas y programas teniendo en cuenta las necesidades de los empresarios y las prioridades de las regiones. Asimismo, la construcción en cada región de estrategias de desarrollo de largo plazo, a la que todas las entidades públicas y privadas orienten sus esfuerzos para materializar la visión de desarrollo económico y competitivo del departamento.

No es suficiente con formular programas y políticas de desarrollo. Hay que darles foco, hacerlos coherentes con las necesidades de los empresarios en las regiones y hacerles seguimiento a través de indicadores de impacto, que se conviertan en oportunidades de mejora. Asimismo, se requiere el trabajo conjunto de las entidades encargadas del desarrollo empresarial para ganar eficiencia y no duplicar esfuerzos.

En un mundo en donde las innovaciones producen cambios vertiginosos todos los días, lo clave no es tener el conocimiento, sino lo que se hace con él, y lo más importante: cómo se comparte para generar valor, escuchando, la voz de las regiones y de sus empresarios para montarnos, sin perder más tiempo, en la ola de los cambios globales.

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