2019

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Enero 25, 2019 - 11:35 p.m. Por: Julián Domínguez Rivera

Aprender del pasado, pero a la vez superarlo; resolver el presente de la manera menos traumática y ‘polarizante’ posible; y construir entre todos un futuro más prometedor y sostenible, son los retos de Colombia cuando empieza el 2019.

El actual ha sido un enero bastante complejo, en el que la seguridad nuevamente se ubica en el primer lugar de la agenda tras el vil atentado terrorista del Eln contra la Escuela de Policía General Santander, un crimen de lesa humanidad cuya condena ha unido a los colombianos.

Apoyar al presidente Iván Duque en las acciones del Gobierno, sin engancharse en discusiones bizantinas, es la única alternativa posible para avanzar en un frente tan complejo que impone férreas actuaciones internas y en el plano internacional.

Sin duda, otros retos de primer orden son la imperiosa necesidad de avanzar en la lucha contra la corrupción, la aprobación y puesta en marcha del Plan Nacional de Desarrollo, las elecciones regionales, la seguridad en las regiones y la protección de los líderes sociales, la agenda legislativa y la necesidad de mejorar la productividad de la economía.

En el plano internacional, se espera que la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y el respaldo posterior de múltiples naciones, sea el camino para que el vecino país haga una transición pacífica hacia la democracia y se restablezcan los derechos y libertades de sus ciudadanos.

Igualmente, tras el encuentro de líderes políticos y empresariales en Davos, Suiza, en el marco del Foro Económico Mundial, existe la expectativa que contribuya a que el mundo pueda llegar a nuevas formas de colaboración y progreso a partir de la cuarta revolución industrial que está propiciando la tecnología.

Las conclusiones de este foro siempre han enriquecido la agenda pública y privada en el mundo y nos lleva a preguntarnos en Colombia cómo estamos asumiendo el reto de la industria 4.0, que será uno de los puntos clave en nuestra agenda presente y futura.

Y, en un plano más empresarial, qué tanto avancemos en la transformación digital de las unidades productivas, específicamente en el comercio electrónico, ante los cambios vertiginosos que se están presentando en las formas de compra de los consumidores gracias a la tecnología móvil, que les permite acceder de manera inmediata y a cualquier hora a una amplia gama de productos y servicios, con una oferta empresarial ávida en facilitarle su experiencia y en expandir la cadena de valor.

El comercio electrónico ha triplicado sus ventas en los últimos seis años en América Latina, llegando a US$40.000 millones, con un aumento proyectado del 25,4 % en 2018 para la región, mientras que para Colombia sería del 27 %.

De otro lado, uno de los temas más críticos para nuestro país y el mundo es el calentamiento global. No estamos haciendo lo suficiente para proteger el medio ambiente y, de manera angustiosa, el reloj corre en contra de la humanidad. No deben ser, entonces, tímidas las acciones que se definan para frenar el deterioro al que hemos sometido a las especies y a los recursos naturales.

Estos son sólo algunos temas cruciales en este año que comienza. No da espera que a la par que resuelve los temas de nuestra agenda inmediata, construyamos propuestas de fondo para la agenda futura y así dar esos ‘saltos’ en el desarrollo a los que tanto apelamos.

Un gran desafío, que demanda inteligencia, eficacia, pero sobre todo pensar de otra manera y alcanzar nuevas formas de relacionarnos como colombianos, a través de una narrativa que nos inspire y una.

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