Otros riesgos

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Otros riesgos

Abril 05, 2020 - 11:50 p. m. Por: José Félix Escobar

La respetable figura del Premio Nobel Paul Krugman ha llamado recientemente la atención sobre el fututo del sistema democrático, tal como lo hemos conocido hasta ahora. El autoritarismo desbordado del presidente Donald Trump está pasando factura a la más sólida democracia moderna, la de Estados Unidos. Como se sabe, fue la revolución norteamericana de 1776 la que modificó el rumbo de los sistemas de gobierno en el mundo moderno.

Krugman considera que si Trump es reelegido, principios tan fundamentales como el de la separación de poderes y la libertad de expresión estarán seriamente cuestionados. En su primer período Trump ha librado una dura lucha contra la parte del Congreso norteamericano que no le es afecta, con el resultado de una inestabilidad preocupante en las instituciones de la primera potencia mundial.

Desde su llegada al poder el presidente Trump abrió un frente de guerra contra los medios que critican su gestión. De hecho cada que una información no es del agrado del presidente, este la descalifica casi con desprecio catalogándola de “noticia falsa”. A Trump poco le interesa la evaluación justa e independiente que hace la prensa. Su deseo es el de encontrar un eco sumiso en los medios de comunicación.

El ejercicio de la autoridad presidencial por parte de Trump ha sido duro y exagerado. Se cuentan por decenas los funcionarios despedidos, siguiendo los vaivenes de la voluntad presidencial. Incluso el presidente ha recibido llamados de atención por parte del Fiscal General William Barr porque las opiniones de Trump vía Twitter obstruyen de manera reiterada la acción de la Justicia. De seguir las cosas así, la estructura de la democracia norteamericana podría convertirse en un ‘paraíso perdido’.

El ejercicio autoritario del poder ejecutivo ha impregnado claramente a dos países de la Comunidad Europea: en Hungría y en Polonia los ataques a la independencia de los jueces son constantes. Parece que la tridivisión del poder diseñada hace varios siglos por Montesquieu, fatigó a ciertos regímenes del viejo continente, admiradores del ejercicio unipersonal de la autoridad. Por cierto, Polonia y Hungría han sido recientemente sancionados por la Comunidad Europea por haberse negado a recibir la cuota de inmigrantes que les correspondía.

Si la democracia corre riesgos, la institución de la monarquía no se queda atrás. Por estar camuflada tras la oleada de noticias sobre la actual pandemia, el mundo no se ha percatado de la gravedad de la información que afecta a la casa reinante en España. El reinado de los Borbones en España puede desplomarse tras conocerse los delitos de corrupción en que incurrió el ya anciano Juan Carlos. Vino a saberse por boca de una amante despechada que Juan Carlos recibió de Arabia Saudita una altísima comisión.

La monarquía inglesa por su parte, no se repone del nuevo escándalo causado por Harry, el nieto de la reina, quién no tuvo inconveniente en renunciar a todos sus derechos con tal de preservar su independencia y su matrimonio con una actriz norteamericana. Quizás Harry concluyó que en el mundo del cine y la televisión cualquier historia suya será generosamente retribuida.

Pero el gran enemigo de la continuación monárquica es el rey de Tailandia: el cómodo monarca resolvió pasar la cuarentena de la pandemia en un lujoso hotel del sur de Alemania, rodeado de sus 20 concubinas…

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