Lo que merecemos

Noviembre 28, 2021 - 11:50 p. m. 2021-11-28 Por: José Félix Escobar

Basta con mirar el vecindario para darnos cuenta de que Colombia es una democracia. No estamos hablando del sistema de gobierno perfecto que solo existe en la mente de los idealistas. Tenemos serios problemas de desigualdad y una antigua propensión a la violencia. Pero operamos con un respeto básico a las decisiones de la mayoría y escuchamos las opiniones de los demás.

Miremos lo que sucede en Venezuela, donde la última elección ha sido ya impugnada por todas las trampas que hizo el gobierno. Ni que decir del sainete electoral organizado por el régimen de Ortega y Murillo en Nicaragua. Los colombianos nos merecemos un debate político diferente que nos prepare para unas elecciones de resultados firmes y sólidos.

Antes que nada, es deseable morigerar el lenguaje. Algunos líderes insisten en convertir la política en una de las artes marciales. Se puede intervenir en defensa de una posición respetando la opinión contraria. Sobre el peligro de la beligerancia verbal advierte Jorge Edwards que “la historia nos muestra que las guerras de insultos tienden a convertirse en guerras verdaderas”.

Nos merecemos propuestas serias. Nuestra democracia, con todas sus imperfecciones, ya tiene dos siglos. Carece de presentación que el líder Gustavo Petro proponga suspender las inversiones en la exploración de hidrocarburos, cuando se sabe que la gran fuente de divisas de nuestro país es el petróleo.

Todos los colombianos tenemos que ser conscientes de los peligros que se ciernen sobre nuestro medio ambiente. Pero el giro que debe dar la civilización hacia un consumo mínimo de carbono tomará décadas. Las grandes potencias del mundo han comenzado a establecer proyectos de largo plazo, pero ninguno basado en la suspensión súbita de las inversiones en los campos de la minería extractiva.

En la última reunión de la COP26 uno de los mayores productores de carbón, India, frenó el consenso hasta que se le reconociera un tiempo prudente para cambiarse a las energías limpias. China, que no asistió, hizo compromisos unilaterales porque no aceptó el freno que significa para su economía el asumir abruptamente cambios en la matriz energética.

No nos merecemos propuestas simplistas como la del candidato Gustavo Petro cuando propone sustituir los grandes ingresos generados por la minería extractivas con 12 millones de turistas. Algo sospechosamente parecido a Cuba, cuyo sistema eliminó la inversión privada y se dedicó a recibir bañistas en sus playas. Los resultados de la postración económica de Cuba ya resuenan en las protestas de la gente.

Colombia se merece un certamen electoral rico en proyectos sensatos hacia el futuro. Quién aspire a gobernar nuestro país debe tener en cuenta su vasta geografía, sus riquezas potenciales y reales, y la posición de relieve que ocupamos en el continente. Aceptamos todas nuestras fallas y debilidades, pero debemos esperar que el electorado sea consciente de la dura etapa que espera al mundo tras una pandemia que se resiste a desaparecer.

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“El señor ministro que mande en Bogotá, que aquí mandamos los caleños”. Inaceptable respuesta del Alcalde de Cali a una autoridad del orden nacional como es el Ministro de Defensa. No se le puede exigir a quien estudió 12 años en Cuba que conozca los fundamentos de nuestra democracia. Pero sí se le puede pedir que reubique cuanto antes la estatua de Belalcázar.

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