El timonel

Marzo 20, 2022 - 11:50 p. m. 2022-03-20 Por: José Félix Escobar

En los años 30 del siglo pasado el líder chino Mao Zedong fue bautizado por la melosa propaganda comunista como “el gran timonel”. Desde hace mucho tiempo los Estados son descritos por vía de metáfora como naves, buques o aeronaves. La idea que se transmite refleja tanto el tamaño y la importancia del Estado como la necesaria pericia del conductor.

Entregarle la dirección del Estado a alguien inexperto, inhábil o simplemente enfermo es un error que se paga a precios enormes. El mundo se asombra hoy ante la explosión sicopática del gobernante ruso Vladimir Putin, quien decidió el 24 de febrero sin razón valedera ninguna invadir a su vecino Ucrania y adelantar allí una terrible guerra de destrucción masiva.

De manera inentendible la Rusia de Putin resolvió abandonar el grupo de las grandes potencias pues su responsabilidad por los bárbaros hechos desatados contra Ucrania hará que el mundo civilizado encuentre que Rusia es una nación tóxica. No debe olvidarse que ese dramático juego en que se arriesga la vida al lado de una pistola se llama ‘ruleta rusa’.

La escogencia de un buen timonel falló en el caso de Putin, quien desde 1999 se entronizó en el poder avalado por elecciones dudosas y prácticas despóticas. La única persona que lograba mantener a raya el fogoso temperamento de Vladimir Putin era la hoy retirada Ángela Merkel, quien lo conoció y lo trató en Alemania Oriental. Esa amistad guarda secretos insondables.

Hay que saber escoger. Mario Vargas Llosa no dudó en afirmar que el nuevo presidente de Perú Pedro Castillo tenía la preparación de un maestro de escuela primaria y era incapaz de conducir la nave peruana. Con todo respeto por los abnegados maestros, pero la complejidad del manejo de un Estado moderno exige habilidades que ellos no tienen. Castillo está hoy a un paso de ser destituido.

La República de Chile optó en elecciones libres por un antiguo líder estudiantil. El abogado Gabriel Boric tomó posesión hace unos días y ya es presidente del país. En su discurso de posesión Boric uso el lugar común de que gobernará para todos, pero advirtió a los potentados que habrá redistribución de la riqueza.

Lo menos entendible de su discurso es la nostálgica alusión a Salvador Allende, tratándose de un joven de 36 años que no conoció los tremendos efectos disruptivos que tuvo la llegada al poder en Chile de un médico amigo y partidario de los hermanos Castro de Cuba. Boric debería saber que hay causas y efectos. La amenaza revolucionaria de Allende produjo la temible represión de Pinochet.

Por nuestra parte, es obligación de los electores colombianos seleccionar un buen timonel. Ante la circunstancia de la presencia de un populista de izquierda como Gustavo Petro la primera escogencia es casi binaria: Petro no cree en los sustentos institucionales del Estado, luego debe escogerse a quien sí esté dispuesto a respetar los fundamentos que a la sociedad colombiana le ha costado tanto trabajo construir. La interminable lista de falacias y tonterías del candidato populista culminaron por ahora con la indefensable propuesta de echarles mano a los dineros de los pensionados…

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Muchos hemos creído en que Sergio Fajardo es un tipo serio. Las descalificaciones generales como las que Fajardo viene haciendo del gobierno de Duque caen bien en la labor de un caricaturista como ‘Matador’, pero no en la de un estadista.

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