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Pensando en política

Mayo 05, 2021 - 11:55 p. m. 2021-05-05 Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Cuando escucho en las noticias, cómo se están moviendo los intereses políticos para conformar grupos que, sumando fuerzas políticas de diversas ideologías y pluralidad de personas, puedan tener opciones de llegar al poder; me pregunto si lo más importante no será pensar: ¿Para que se quiere alcanzar el poder de una nación? Y por supuesto así quedaría más fácil pensar cual sería la persona que encarnara el ideal deseado por las mayorías de un pueblo que quiere ver cumplidas sus necesidades más urgentes, para delegar y confiar en él esa representación.

Recuerdo las frases que el papa Francisco les decía a los miembros de la Academia de Líderes Católicos en Roma, recordándoles que “La política no es el mero arte de administrar el poder, es una vocación de servicio, para la generación del Bien Común”. Nos recuerda el papa Francisco que la vocación del cristiano, y en particular la vocación política, nace en la comunidad, y en la comunidad el primer signo es la amistad entre los miembros, que se descubren por la encarnación de Jesucristo, invitados a proponer a los demás esa misma amistad para dilatar la experiencia que denominamos Iglesia. Lo anterior aporta algo primordial de lo cual adolece la política actual, y por eso se vuelve sucia y elitista, o de grupos, y aún corrupta; porque no tiene el sentido de sinodalidad, que es el ‘caminar juntos’, y para caminar juntos tiene que escuchar a todos y comprometerse todos como comunidad a llevar adelante el objetivo propuesto sinodalmente.

Citando a san Óscar Romero, el Papa dice: “El cristiano verdadero debe preferir su fe y demostrar que su lucha por la justicia es por la justicia del Reino de Dios, y no por otra justicia”. El Papa hacía estas afirmaciones sobre todo para que los laicos que son los llamados a hacer realidad la política, no fueran esclavos de ideologías ni de falsos mesías, solo concibiendo así la política esta colabora a que el pueblo se torne protagonista de su historia y evita que las así llamadas clases dirigentes crean que ellas son las que pueden dirimirlo todo.

Para América Latina y en ella Colombia, hay tres sectores emblemáticos en los cuales ha insistido el papa Francisco para la renovación y futuro de nuestras sociedades: las mujeres, como la esperanza; los jóvenes, porque en ellos se encuentra la inconformidad y rebeldía necesarias para lograr los cambios; y los pobres y marginados, porque esa es la opción preferencial del Evangelio y de la misión de la Iglesia.

Este es el momento para soñar en grande, dice el papa Francisco en su libro, para repensar nuestras prioridades, lo que valoramos, lo que queremos, lo que buscamos, y para comprometernos en lo pequeño, y actuar en función de lo que hemos soñado. “Hay que bajar la velocidad, tomar conciencia y diseñar maneras mejores para convivir en este mundo: hace falta un movimiento popular que sepa que nos necesitamos mutuamente, que tenga un sentido de responsabilidad por los demás y por el mundo. Necesitamos proclamar que ser compasivos, tener fe y trabajar por el Bien Común son grandes metas de vida que requieren valentía y reciedumbre; mientras que la vanidad, la superficialidad y la burla a la ética no nos han hecho ningún bien.

La era moderna que tanto desarrolló y proyecto la igualdad y la libertad, ahora necesita añadir, con el mismo impulso y tenacidad, la fraternidad para enfrentar los desafíos que tenemos por delante. La fraternidad dará a la libertad y a la igualdad su justa sinfonía”.

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