En contravía

Diciembre 03, 2022 - 11:30 p. m. 2022-12-03 Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Si mi opinión no es de algún tema político, ya sea a favor o en contra de cualquiera de los que hoy son visibles, es decir de los que aparecen ante los medios de comunicación, mi opinión va en contravía, aparentemente de la realidad, aunque sea verdad lo que diga, y más aún, aunque sea una utopía para lograr el sentido de la vida y con ella la paz total.

Al comenzar los cristianos católicos el nuevo año litúrgico, año nuevo de la Iglesia, el 27 de noviembre de este 2022, nos decía el profeta Isaías -y ser profeta es traer al hombre el pensamiento de Dios, lo que él quiere que los hombres conozcamos y vivamos- que nos comunicaba una invitación de Dios en esta forma: “Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén la palabra del Señor. Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor”.

Iniciando con esta invitación, nos seguía hablando la Iglesia por medio de un hombre muy especia, Pablo de Tarso, que despabiláramos y nos diéramos cuenta del momento que estamos viviendo, que era hora de despertar del sueño, que ahora está más cerca nuestra salvación y nos invita entonces a que vivamos como si estuviéramos en pleno día, sin corrupción, con dignidad.

Así, empezando esta época que llaman los cristianos católicos el Adviento, se convierte en un grito para despertar, para estar vigilantes, dinámicos, preparando una renovación total de nuestras vidas, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Aunque pareciera que no quiero hablar de política, lo mismo que me intimida es lo que me invita a opinar, puesto que ese Hijo del hombre, como nos lo anuncian los personajes que salen en la Biblia, interviene en la sociedad de los hombres y viene a la tierra para intercambiar ideas, voluntades con el mismo hombre quien la habita y está buscando su realización y su plenitud.

En la visión de Isaías, en su pensar, le comunica que ese será el árbitro de las naciones, el juez, y que le enseñará al hombre a caminar por las sendas que construyen la paz auténtica, si somos capaces de imitarle en su estilo de vida y en sus propuestas para lograr, la fraternidad entre los hombres, y la paz total para sí poder llegar a todos los objetivos que se proponga el ser humano.

Pablo de Tarso, nos invita entonces, a que sigamos, imitemos a Jesucristo, así marchando por sus sendas ponemos en práctica la realización del amor cristiano en la lucha por mantener la dignidad humana sin corrupción, que es la búsqueda del Bien común, la mejor expresión de la caridad cristiana. 

Esa es la nueva política, esa es la buena política, la cual vino a traer el Mesías y que, con estas celebraciones de año nuevo, nos recuerda que por eso el Emmanuel vino a entablar ese contacto con el hombre de buena voluntad.

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