Educación sostenible

Educación sostenible

Octubre 21, 2018 - 11:55 p.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

El 26 de marzo de 1967 Pablo VI, hoy ya elevado a los altares como santo de la Iglesia católica, entregó al mundo su carta encíclica denominada ‘Populorum Progressio’ en la cual afirma que el desarrollo en especial el de los pueblos del tercer mundo, es el nuevo nombre de la paz.

Para el desarrollo es necesario hacer de la educación el motor principal para incluir en las posibilidades de desarrollo integral a todos los hombres, para que por la adquisición de los conocimientos lleguen a la verdad y ella les libere de toda clase de esclavitud y así tengamos verdaderas sociedades que han crecido en el ser y han puesto en el punto justo el tener, de tal manera que han llegado por el camino del emprendimiento y la creatividad a liberarse de toda dependencia y apego que esclaviza.

Si juiciosamente hiciéramos un estudio del momento en el cual aparecen las universidades en la historia de la humanidad encontramos que ellas fundamentalmente nacieron de la necesidad de humanizar al hombre por medio del conocimiento y así lograr un hombre libre e independiente que construyera cultura y sociedad; por eso desde un comienzo se fundamentó en el principio de la ‘autonomía’, luchando siempre por su independencia de cualquiera de los poderes que en el Medioevo existían como lo fueron el rey, la religión y el mismo estudio, la escuela; La ‘univérsitas’ eran los maestros y los estudiantes, podríamos decir sin jerarquía; y tanto maestros como alumnos se movían de un lado a otro y así cuando eran exigidos por alguno de estos poderes pasaban de ciudad en ciudad y lograban mantener su autonomía en el conocimiento de la verdad para preservar la libertad , la dignidad y la universalidad.

Al pasar a la edad moderna, este sistema que no dependía de lo económico ni buscaba resultados económicos, fue asumida por los poderes políticos y los intereses del mercado de tal manera que se cambió el rumbo de la educación y en lugar de humanizar sirvió para mantener sometido al hombre y por ende a los Estados; la educación se enfocó en el producir, el tener, la economía y las profesiones para ubicarse en el trabajo y en la producción. Pierde la libertad la ‘univérsitas’ y sirve a los intereses de uno de los poderes.

El problema fundamental de la educación es más de fondo que el resolver la angustia inmediata del mantenimiento de las universidades, y toca más en la clase de conocimiento y formación del hombre para el mundo actual. Dice el Concilio Vaticano II hablando precisamente de la cultura, de la educación sostenible: “La cultura, por tener su origen inmediato en el hombre, dotado de índole racional y social, requiere constantemente de una justa libertad para desarrollarse y una legítima facultad de obrar, según su derecho y sus propios principios. Con razón, por consiguiente, exige respeto y goza de una específica inviolabilidad”, por eso todas las metas, (17), del Desarrollo sostenible, los objetivos mundiales, son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el Planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad, todos ellos tienen que ver con la educación.

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