Región marginal

Escuchar este artículo

Región marginal

Octubre 27, 2019 - 11:45 p. m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

El suroccidente es región marginal de Colombia: Cauca, Nariño y Putumayo están invadidos por cultivos ilícitos pero el Estado no reconoce la realidad del conflicto interno por cuenta del narcotráfico, del cual la guerra contra las Farc era solo un capítulo, y no hace efectivo el monopolio del poder coercitivo.

Cali, la tercera ciudad del país por población e ingreso, tiene tasa de homicidios el doble del promedio nacional como consecuencia de la guerra de la coca; el número de policías per cápita denota que no hay compromiso para reducirla de forma radical. En general, la estadística oficial sobre la Costa Pacífica es de discutible calidad. El desempleo en Buenaventura, la segunda ciudad del Valle por población, es del 18%; sus niveles de informalidad, pobreza y necesidades básicas insatisfechas son muy altos en comparación con el promedio nacional, y el resto del litoral es mucho más pobre; las posibilidades del puerto como ciudad productiva, con oferta de bienes y servicios para el mundo con base en la combinación del conocimiento y la ubicación no se aprecian en Bogotá.

La Constitución de 1991 restó importancia a los departamentos al establecer línea directa entre el Gobierno Nacional y los municipios certificados, en esencia los de cierta población, para la redistribución de ingresos corrientes de la Nación con destino a salud y educación. Abrió el espacio a la actuación coordinada de varios departamentos como regiones, pero los procesos públicos del país impulsan a quienes son elegidos a buscar su propia conveniencia, en vez de procurar el beneficio de sus representados.

Esta circunstancia, que en ciencias sociales se llama conflicto de agencia, está vinculada a la financiación de las campañas políticas e impide el ordenamiento racional de los territorios. Sin embargo, el caos institucional del Suroccidente por cuenta de la guerra de la coca, la pobreza prevalente en Cauca, Nariño y Putumayo, el abandono de la Costa Pacífica, la violencia en Cali y Palmira, y la ineficacia del Estado para cumplir con sus cometidos esenciales en la región apuntan a la necesidad de impulsar la integración en un solo departamento para lograr el desarrollo social y económico con base en las ventajas comparativas de las ciudades y sus ámbitos vinculados.

La integración permitiría formular y ejecutar grandes programas y proyectos de educación e infraestructura, desarrollar estrategias para ofrecer seguridad y justicia, y además capturar las economías de escala derivadas de utilizar una sola estructura administrativa para cubrir un ámbito mayor, y aprovechar el talento regional en tareas de dimensión épica. El debate entre quienes dicen ser de izquierda y quienes se declaran de derecha se agota cuando se abordan los asuntos relevantes del desarrollo regional para la vinculación a la economía globalizada, de retos enormes y amenazas serias, pero inevitable en el mundo de hoy, en el cual no compiten países sino ciudades-regiones.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS