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¿Y usted cómo lo hace?

Septiembre 14, 2020 - 11:35 p. m. Por: Gloria H.

Djokovic, uno de los mejores tenistas fue descalificado del US Open porque en un arranque de ira descontrolada, tiró la bola y fue a caer al cuerpo de una juez. No era su intención, es claro, pero su rabia no encontró otra forma de expresión que lanzando la pelota ‘a donde fuera’ sin medir consecuencias.

Y usted, ¿cuántos celulares ha tirado en su vida? ¿Cuántas puertas ha reventado de una patada? En su historia, ¿cuántos platos ha quebrado? ¿Con cuántas almohadas se ha enfrentado? ¿Con qué le ha pegado a sus hijos: chanclas, correa, palos de escoba, cables de la plancha, cuando poseído de una rabia incontrolable, no puede lograr que le obedezcan? ¿Con quién se ha dado de puños por un problema de carros en las vías?

Podríamos seguir enumerando ‘expresiones habituales’ para manifestar emociones sentidas porque es obvio que no nos educaron para el manejo de ellas. Nadie orienta cómo manejar el miedo, la rabia, la tristeza. Ni siquiera las llamadas positivas: la alegría, el amor, la solidaridad. Allí están en ‘bruto’, buscando salir del encierro del cuerpo sin ninguna orientación de cómo podría ser la manera más adecuada de hacerlo. Jamás, jamás será reprimiendo. Por eso es tan importante enseñar a exteriorizarlas.

Cuando usted castiga un niño porque, lleno de ira, tira su juguete, supone que este chico viene con el chip del manejo de emociones incorporado. Lo reprende, lo castiga pero no le enseña cómo hacerlo de otra manera. Sin lugar a dudas que no puede educar en el momento de ‘efervescencia y calor’, pero créame que si no se le enseña, con correa, represión y gritos, no aprenderá. Por el contrario acumulará más resentimiento, más impotencia o indignación.

Que eso es lo que le sucedió al país la semana anterior. Acumulación, saturación, dolor, impotencia, indignación, todo un coctel de emociones desbordadas que se tradujeron en protestas en la calle. Sí, hay agitadores de oficio y nadie aprueba el vandalismo, nunca. Pero es obvio que censurando opiniones diferentes o desviando los problemas de fondo, no se soluciona el conflicto. ¿Qué tal el papá pegándole con correa a su hija porque asiste a una protesta? ¿Ese es el país que muchos añoran? ¿El país de una sola verdad? ¿Creen que lo que sucede es falta de autoritarismo? ¿Cómo canalizar el descontento? ¿Cómo educar emociones para que puedan ser expresadas? ¿Cómo lograr que existan autoridades que sintonicen con la gente? Duque no solo está resultando inepto sino que para su desgracia, Claudia brilla más con su oscuridad.
Las acciones de la Alcaldesa, comprometidas, sentidas, repelan la frialdad y distancia de un Duque impostado y frío. La ausencia de Presidente es demasiado notoria, pero como no se puede esperar que dé más, ¿qué sigue?

Acciones individuales que se aúnen en cadena. Aprender a expresar emociones sin silenciarlas o reprimirlas. En casa, sus hijos qué copian del miedo, de la rabia, de la alegría. En el colegio, cómo manejan frustraciones. Cómo me hago responsable de la expresión de mis emociones, a las que tengo derecho pero en forma adecuada. En nuestro entorno puedo contribuir a incendiar, calmar, aceptar lo diferente. Reprimir y prohibir sólo son bombas de tiempo. Por eso el manejo de las emociones debe ser prioridad individual y nacional. ¿Sabe cómo hacerlo?

Sigue en Twitter @revolturas

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