Vandalismo

Escuchar este artículo

Vandalismo

Mayo 03, 2021 - 11:35 p. m. Por: Gloria H.

Me impacta sobre manera que todavía hoy, en pleno Siglo XXI, con todos los avances y estudios científicos posibles se deseche la mirada al mundo emocional como si fuera invisible. Como si no existiera. Todavía las emociones no están en la agenda de las sociedades. Y que pena con los que no creen, pero las emociones logran doblegar la inteligencia. Las emociones desbordan a una comunidad que puede llegar a ser capaz de lo mas sublime o de lo mas sórdido de la condición humana. La razón puede ser doblegada por una emoción y allí la inteligencia, como dicen las nuevas generaciones, vale huevo (no los de Carrasquilla sino los reales que ponen las gallinas). Se piensa en la economía y en la salud física pero… ¿las emociones?

En las calles hubo, hay, descontento, hambre, desempleo, inequidad pero también emociones: rabia, indignación, miedo, angustia y desesperanza. Sobre todo esta última campea en el corazón de tanta gente joven que pareciera no tener futuro. ¿Vieron acaso el video de la muchachita pintando (dañando) un separador de la calle por el sólo placer de hacerlo? ¿Qué los lleva a destruir ‘porque sí’, sin motivo aparente, ‘disfrutando’ del espectáculo? En Psicología estudiamos el comportamiento juvenil que acostumbra lastimarse a sí mismo.

Adolescentes que calman angustia cortándose con tijeras o cuchillas. No es un daño para suicidarse pero si alivian la angustia que sienten. ¿Cómo explicarlo? Las personas que se autolesionan no están intentando matarse, sino intentando aliviar la angustia emocional que experimentan. Es una forma de distraer otra clase de emociones como la soledad, el abandono o la tristeza. Hay casos en que esas laceraciones son formas de comprobar si todavía ‘sienten’ porque están congelados emocionalmente.

¿Qué tiene que ver esta conducta con el vandalismo? Aceptando claro que hay infiltrados, ¿por que hay ‘satisfacción’ destruyendo? Habría tres posibles explicaciones (que no son justificaciones). 1. El joven se identifica con el grupo, hay otros que vibran en su onda y la gallada es importantísima. Despojados de significado afectivo en el hogar, ser parte de la tribu es fundamental para existir. Y deben hacer lo que el grupo ordene. Hay emoción al hacerlo porque el peligro es ‘excitante’. 2. Desafío: si yo no tengo que nadie tenga. Nada importa. Retar la autoridad, bordear el peligro, desafiar lo prohibido. O todos en la cama… 3. Desesperanza: aquello que está en contra del orden, el buen gusto y el conducto regular de las cosas pueden implicar diversión y satisfacción. Y mas para una juventud sin estudio, sin empleo, sin sentido. Pero… también hubo fiesta y ninguna consideración al covid. En algunos sectores era una fiesta, la que ‘oficialmente’ no han podido tener desde hace un año. Baile, risa, carcajada, contacto con otros.

Allí en esas marchas y vandalismo existen emociones guardadas que deben canalizarse y no solo limitarse a plata y empleo. Nuestros hijos deben tener ‘raíces y alas’ Pareciera que nuestra cultura y educación no los provee de ninguna de las dos. Entonces, expuestos al primer ‘canto de sirena’ o programa diferente, resuenan en el colectivo indignado. ¿Qué tienen que perder si nada tienen? ¿Qué tienen que cuidar si no hay futuro? Allí están las emociones ¿las tendremos en cuenta?
Sigue en Twitter @revolturas

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS