¡Se desplomó!

Noviembre 30, 2020 - 11:35 p. m. 2020-11-30 Por: Gloria H.

¿Cómo justificar la adoración por un ser humano como Maradona lleno de dones como futbolista, pero con grandes falencias en su actuar?
¿Cómo explicar 74 millones de votos a favor de Trump, con lo que él representa, con lo que hace, como actúa? ¿Cómo explicar la adoración a caudillos que atropellan valores y comportamientos, pero que son admirados como dioses? ¿Cómo aceptar que se encubre a un hombre que asesina mujeres pero con su voz ‘encanta’? ¿Cómo premiar magnificando a personas con una doble vida totalmente contradictoria?
¿Cómo entenderlo?

Su caída es estrepitosa. Su derrumbe no tiene antecedentes. ¡Se desplomó! Un ícono donde se aunaron todos los hilos de la cultura occidental. Sobre ella se construyó el mundo moderno, ella es la responsable, para bien o para mal, de lo que hoy vivimos. Pero sucede que ya no es tan poderosa. No es más la dueña del mundo. Estoy hablando de la razón, de la lógica, de lo objetivo. Como dicen las nuevas generaciones ‘vale huevo’. Hoy sus competidoras la dejaron por el suelo, está en rines. La razón no tiene más cómo explicar (y justificar) el comportamiento humano. No es lógico, ni predecible, ni objetivo. La razón ha sido destronada y son las emociones (locas, desenfrenadas y sin educación) las que están mandando la parada. Imposible seguir negando que las emociones, tan mal vistas, tan desprestigiadas, son ahora las dueñas y señoras del mundo.

No se les puso cuidado porque eran sinónimo de fragilidad, de vulnerabilidad. Pertenecían al mundo femenino ‘tan’ sensible y débil, de manera que con la razón se podían doblegar y encausar. Por algo la razón pertenece al mundo ‘cerebral’, masculino. Falsa presunción. Hoy las emociones gobiernan el mundo. Hoy las emociones pisotean la lógica, hoy se vanaglorian de quebrar paradigmas. Claro, como eran de segunda categoría, ni se las miró, ni se las estudió y mucho menos se las educó. Bastaba con el poder de la razón para creer que se las dominaba. Analfabetas emocionales, los sistemas educativos no se preocuparon por incluirlas en sus currículos. Hoy.

Aquí están los resultados. No hay explicaciones posibles para el comportamiento social, no las hay. Sólo emocionalidad pura. Lo que se siente, visceral, instantáneo, irracional, instintivo. El miedo, la angustia, la ira, el dolor, la venganza… todas a una, como Fuenteovejuna, diciéndole a la razón que se quite del camino, que sus explicaciones son verborrea, cháchara a la que no se le pone cuidado, porque lo único que vale es sentir.

La única justificación para vivir es conectarse con las vísceras o (más pulido) con el tercer chakra, donde las emociones se agolpan, se sienten y se expresan. ¿Cómo? Como resulte, como se sienta en ese instante. No hay necesidad de ‘pulirlas’ con la razón, sólo darse el permiso de zambullirse en ellas y expresarse. Entonces, si sintonizan con tu miedo, te doblegan. Si sintonizan con tu rabia te indignan. Si sintonizan con tu dolor te deprimen. Si sintonizan con tu solidaridad, te engrandecen. Emoción pura y directa. Y todavía hay quienes creen que el mundo se puede manejar, dirigir o gobernar con razones cuando ya otros encontraron el filón para manejarnos: si alborotas emociones podrás dominar, si exacerbas pasiones, serás el rey. ¿Para dónde vamos? ¿Acaso importa?

Sigue en Twitter @revolturas

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