El paso del tiempo

El paso del tiempo

Diciembre 25, 2017 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

El 31 de diciembre inexorablemente comunica con finales, con períodos que terminan, con ciclos que se cierran. La vida no es eterna y la finitud golpea como nunca mientras cantamos “faltan 5 pa’ las 12”. Allí está el tiempo escapándose de las manos sin que haya poder humano capaz de detenerlo. Ni el dinero, ni el poder, ni la sabiduría, logran atraparlo. Corre y corre y según datos científicos, cada vez más rápido. ¿Será que sí? Alguien dijo que las actuales 24 horas que marcan un día, hoy por hoy son en realidad 16. La resonancia Schumann y otras explicaciones científicas le aclararían el asunto a los interesados. Pero el tiempo corre y allí estamos nosotros, atrapados en su espiral, o en su locura o en su inexistencia. Sí, ¿porque quién dijo que el tiempo existe? ¿Quiénes hablaron de pasado, presente y futuro? ¿Quiénes nos condenaron a quedar secuestrados en su secuencia? ¿Acaso existe algo más que un presente eterno?

Jean Pierre Garnier, científico francés, es el autor de la teoría del desdoblamiento del tiempo, una manera muy diferente de concebir la vida y el tiempo, claro. Muy posiblemente vamos a tener que aprender nuevas concepciones (o realidades) sobre el tiempo. Hasta ahora, manejamos tres categorías, pasado, presente y futuro, que en otra dimensión no existen. No es fácil de asimilar. Cuando se sale de la órbita terrestre, el tiempo transcurre en otra resolución, muchísimo más acelerado. Aquí, en esta dimensión, viviríamos entonces en un tiempo ralentizado. O sea que el tiempo tal como lo asimilamos, si cambiamos de órbita no se da como nosotros lo percibimos. Además qué tan subjetivo termina siendo, qué tanto depende de nuestra percepción o sensación… cuando estamos en una situación agradable el tiempo se pasa ‘volando’ pero cuando hay una incomodidad o una espera, ‘los minutos se vuelven eternos’. En la misma dimensión. ¿Quién no lo ha experimentado?

Este 31 de diciembre otra vez, habla de finales, de épocas que concluyen. Ilusiones frustradas, expectativas resueltas, metas conseguidas, logros obtenidos, pero finales definitivos, círculos cerrados, épocas que no volverán. Podemos tener espejo retrovisor y la amargura será infinita porque lo que ya se vivió, bueno o malo, jamás volverá. La nostalgia, ese amarre al pasado, ese mirar para atrás creyendo que allá hemos dejado lo mejor de nuestra vida, termina lastimando, desgarrando el presente, porque como en las falsas noticias y creencias, la vida está para adelante, nunca para atrás. Los seres humanos necesitamos construir secuencias de manera que podamos digerir los acontecimientos. Un eterno presente será dificilísimo de manejar pero… es lo único real que siempre nos acompaña.

Hay muchas maneras de hacerse daño, sin necesidad de que sea un tercero el responsable de nuestro sufrimiento. Basta con lastimarse añorando situaciones del pasado, o juzgándose por errores ya cometidos, o carcomiéndose las entrañas ‘por lo que no se hizo’. La vida, repito, está para adelante. Y necesitamos el pasado para aprender de él pero nunca para torturarnos por su existencia. 31 de diciembre es una oportunidad maravillosa de esperar lo que está por venir, con optimismo y creyendo en la infinita capacidad del ser humano para superarse cada vez más, es la evolución. ¡A eso vinimos!

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