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Admirando a Trump

Octubre 05, 2020 - 11:35 p. m. Por: Gloria H.

Me lo pregunto una y varias veces. ¿Quién puede admirar, hoy por hoy, al Presidente de EE.UU.? Ah, la respuesta es obvia: ‘Muchísima gente’. Pero el interrogante va mas allá, es más inquietante. ¿Qué tiene en su interior una persona que empatice con la forma de ser de Trump? ¿Qué ven los admiradores de Trump en él: un individuo arriesgado, atrevido, autoritario, preocupado por la economía, audaz, atropellador, irreverente, soberbio? ¿Qué es lo atractivo de una persona así? ¿Cómo se puede resonar en la misma frecuencia de un hombre de tales comportamientos?

Admiramos porque resonamos con lo que admiramos. Es como entrar en la misma frecuencia. “Quisiera ser como él” o, es la personalidad que hubiera querido tener. Las condiciones personales de quienes admiramos son como un reflejo o proyección de lo que no tenemos, aún no logramos o definitivamente nunca alcanzaremos. Entonces, tú (quien quiera que seas) personificas todos mis anhelos. Tú lo lograste, o sea que sí se puede. Lástima, yo no lo logré pero proyecto en ti lo que no pude ser. Por eso te admiro. Te endioso, te creo superior y ‘dueño’ de mi pensamiento. Todo lo que tu digas y hagas es correcto para mí. Eres lo que hubiera querido ser.

Entonces, creo que todavía existe un gran componente de animalidad en la condición humana. Teilhard de Chardin decía que “estamos a mitad de camino entre las bestias y los dioses”. Cada quien en su propio nivel pero vibrar en la misma onda de un individuo como Trump (totalmente respetable pero sorprendente) significa que aún existen niveles muy elementales de conciencia. Más cerca de las bestias que de los dioses. Es asombrarse por las dimensiones de irracionalidad que aún guardamos.
(¿Para qué diablos es que sirve la educación?)

Pero Trump despierta admiración y seguidores por lo que él es, por como se comporta. Por como atropella, se burla, ridiculiza, rompe reglas, juega con las mujeres, pulveriza acuerdos y tratados. Quien lo admira, repito, es alguien que anhela ser como él. El número de votantes mostrará que tan primitivos e irracionales somos, si la educación es una estafa y si enseñar solidaridad, gratitud, respeto por la diferencia, mesura, acatamiento de normas, se justifica.

Estamos ad portas de echar por la borda lo mejor de la condición humana para cambiarlo por la Ley de la Selva, para intentar perpetuar la cultura patriarcal en toda su dimensión. Mi interrogante (realmente desearía que me lo aclararan) es cómo explican o justifican los atropellos de Donald Trump, ¿por qué les parecen ‘normales’ y generan seguidores?
¿Cómo Trump es un individuo que merece admiración hasta el punto de querer entregarle el manejo de una nación, aún más, mi propia vida? ¿Lo nombraría gerente de su empresa? Cuando se ladea y mira de reojo, con esa cara de burla y soberbia, ¿usted qué siente?

¡Ah!, se me olvidaba. Duque, presidente de Colombia, lo admira. Por algo lo sigue, le obedece y quiere que sea reelegido. Personalmente no me siento parte de esa Colombia con la que Duque está vibrando. Las paradojas de Duque: cuestiona a Maduro pero admira a Trump ¿entiende? Los percibe tan ‘diferentes’ que lo que en uno son atropellos en el otro son virtudes. ¿Usted es también Duque-trumpista o algo en su interior no encaja con lo que hace ‘nuestro’ Presidente?

Sigue en Twitter @revolturas

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