Un Valle de lágrimas

Agosto 03, 2022 - 11:45 p. m. 2022-08-03 Por: Gerardo Quintero

Crítica la situación que vive el Valle en materia de orden público. No había visto a la gobernadora Clara Luz Roldán tan descompuesta como esta semana al pedir, casi rogar, al gobierno nacional un reforzamiento en el pie de fuerza. Razones no le faltan, lo sucedido el domingo en La Unión, donde cinco personas fueron asesinadas mientras departían en la calle a las ocho de la mañana, es de una gravedad absoluta. Todo indica que es un ajuste de cuentas del microtráfico.

Esto se suma a la situación de Buenaventura, donde las autoridades no tienen control las bandas de traficantes de drogas se apoderan de las comunas y nadie puede entrar o salir. Y ni hablar de los problemas por el accionar de las disidencias de las Farc, que se toman la zona rural y desplazan a cientos de familias que terminan en Cali aumentando los cordones de miseria y, por allí derecho, de criminalidad.

Lo de Jamundí es cada vez peor. Ayer atacaron la subestación de Policía de Potrerito, pero nadie habla de lo que sucede en la montaña donde hay centenares de hectáreas sembradas de coca, no hay Policía o Ejército que valga en esa zona. Los ciclistas que acostumbraban subir a San Antonio ahora son desviados. Y los que mandan son los mexicanos, delegados de los carteles que se apoderaron de la zona, aunque las autoridades se nieguen a reconocerlo. Sus niveles de sevicia las han traído a estos departamentos, no en vano son los territorios más violentos junto con Nariño. A Cali vienen a gastar en ‘rama’ los fines de semana. Florecen los restaurantes de alto costo que ofrecen platos aztecas y música de banda para que se sientan como en su casa, la cultura traqueta y mafiosa que no abandona a ‘Mexicali’.

Los clanes del narcotráfico cada vez ocupan más espacios: Cartago, El Dovio, Tuluá, Buga. El Cauca se perdió y Nariño también, lo vengo advirtiendo hace tiempo. Allá no mandan los gobernadores o alcaldes, todo se hace con la bendición de los ‘señores de la guerra’. Hacia allá va el Valle porque no hay plan, no hay interés, no hay acción, hay connivencia de autoridades civiles y militares. Hay millones de dólares en juego, quien alza su voz lo asesinan. Los grupos ilegales se aliaron, en muchos casos, con quienes tenían el deber de perseguirlos.

El nuevo gobierno se ha comprometido a devolver la paz a estas regiones, pero me temo que se estrellará con la realidad. Aquí no hay ideologías, ni luchas por espacios políticos. Todo se reduce al control de rutas del narcotráfico y a las ganancias que deja este negocio de muerte. Mientras en Estados Unidos y Europa millones de personas sigan esperando la cocaína y la heroína habrá un mercado de violencia en este país. Lo único que buscan estos grupos es lavar su cara y sus fortunas, es la realidad.

Lee contenido sin límites en elpais.com.co por $800 primer mes
VER COMENTARIOS