Un barrio para los migrantes

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Un barrio para los migrantes

Marzo 04, 2020 - 11:45 p. m. Por: Gerardo Quintero

Gran controversia ha generado la propuesta del excandidato a la alcaldía y actual concejal de Cali, Roberto Ortiz, quien planteó la creación de un barrio para la comunidad venezolana que ha llegado a la capital del Valle.

El clima de xenofobia que ha venido en aumento en la ciudad impidió que tal iniciativa tuviera el verdadero debate que se merece. De acuerdo con Ortiz, se debería disponer de un gran terreno para crear un barrio donde esta población pudiera vivir.

Aunque mucha gente ha aprovechado la arriesgada propuesta para verter su odio hacia la población migrante, vale la pena detenerse en ella y mirar qué tan viable y positivo sería tal iniciativa. Muchos caleños han olvidado que hubo un momento en la historia de esta ciudad que teníamos un familiar, un amigo o alguien cercano trabajando en Venezuela. Y que fue allá desde donde enviaban los bolívares para el sustento de las familias.

Como la memoria es tan buena para olvidar cuando conviene, también hemos dejado a un lado que ese edificio que queda diagonal a Chipichape fue construido gracias a los recursos que el gobierno venezolano de la época donó para que los afectados por la explosión del 7 de agosto de 1957 pudieran tener una vivienda digna. Considero que hay una deuda histórica con los hermanos de ese país y más hoy cuando están arrasados por el oprobioso régimen de Maduro y su corte que tiene sumido al país en la miseria.

No tengo claro si lo del barrio sea la mejor opción, pero celebro que al fin alguien de la dirigencia local muestra algo de compasión y solidaridad para esa población migrante hoy señalada, estigmatizada y vilipendiada. Nadie abandona su país por ‘deporte’ a ir a comer lo que sabemos en otra tierra que no es la suya. Y de eso los colombianos sabemos bastante. Tíos, madres, hermanos, primos, amigos, todos tenemos alguien cercano que se marchó a Venezuela, Chile, Estados Unidos, España, Italia u otro país buscando una oportunidad que aquí se le negó.

Es hora de pensar seriamente en cómo podemos ayudar a esa población. Muchos ya se van a quedar aquí, están haciendo su vida en la ciudad. Son iguales a nosotros, solo los delata su acento. Pero basta conversar un rato con ellos para sentirnos identificados, compartimos los mismos problemas, las mismas tristezas, hasta los mismos corruptos políticos, promeseros y bandidos. Hay una historia común con Venezuela, que no se nos puede olvidar. La ciudad, el Valle del Cauca no puede seguir estando de espaldas a una realidad que nos puede avasallar. No es pidiendo cierre de fronteras, ni expulsando a la gente, ni exigiendo a la Policía que los encienda a bolillo que vamos a solucionar un problema que requiere humanidad, empatía y solidaridad.

Es hora de construir una verdadera política migratoria en la que participen diferentes estamentos de la ciudad, que ofrezca a esta población una salida. Porque si algo está claro es que esto no va a parar y Venezuela tardará años en volver a ser lo que era.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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