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El dueño del soneo

Octubre 28, 2020 - 11:45 p. m. Por: Gerardo Quintero

“La boda de ella tiene que ser la mejor, va a estar llena de cariño y también de mucho amor. La boda de ella siempre va a ser comentada pues va a haber mucho champán y también piña colada...”.

Qué caleño no ha cantado este estribillo a pleno pulmón, con el alma salsera en la mesa. El dueño del soneo, uno de los intérpretes más polémicos que ha dado el género que despierta la rumba en Cali falleció ayer a los 62 años. Nacido en Santurce, el hijo de Aquilino y Juanita fue bautizado como Carlos Enrique Estremera Colón, pero luego en una tarima perdida extravió su nombre y solo sobrevivió ‘El Cano’, quien ahora se cambió de barrio, se aburrió del covid, tanto confinamiento y se fue más bien a improvisar con su compadre Marvin Santiago y con sus admirados Héctor Lavoe e Ismael Rivera.

Resistido por los puristas de la salsa, ‘caballo’ de voz afinada, tenía una ‘cabecita’ ágil para improvisar y un carácter complejo que lo mantuvo entre odios y amores. Aquí en Cali hace unos años lo sacaron a sombrerazos, pidieron que no volviera y casi lo meten preso porque se ‘pasó’ de palabrería en un concierto. Pero eso era parte de su repertorio,
‘El Cano’ nunca pasaba inadvertido. Además de su exitoso paso por esa maravillosa orquesta de Bobby Valentín, donde siempre que arrancaba a cantar cerraba los ojos y sus dedos le sacaban sonidos a un imaginario bajo, se destacó haciendo una nueva versión de Boranda, con la Sonora Ponceña. En lo personal, de lo mejor que hizo. Un regalo de afinación, improvisación y cadencia en plena tarima.

Marvin Santiago decía que ‘El Cano’ era un monstruo en tarima, pero que su mal carácter y facilidad para improvisar lo traicionaban. Eso le representó muchos detractores, pero ni siquiera esos ‘descaches’ del albino malo de la salsa pueden hacer olvidar que sus interpretaciones siempre estuvieron cargadas de sabor, de improvisación, de voces guturales que se unían con el instrumento de turno, de un oído capaz de acoplarse al tiempo con el piano, de una voz que iba a juego con las trompetas o las congas.

‘El Cano’ hace parte de una estirpe salsera que acabó con él. De aquellos que se fajaban con Marvin Santiago, Domingo Quiñones, El Canario o Lalo Rodríguez. “Tu soneo estaba escrito y tú solo sabes llorar”, le dice en una estrofa a Quiñones. Dominaba el arte de la rima salsera y la provocación. “Óyeme, antes de que pierda la cuenta lo tuyo es mitad disparate y el otro 50% mierda”, le responde Quiñones, cansado de la ‘montadera’. Ese era el calibre de los duelos que se iban extraviando en choques personales, con los cuales el público gozaba y aquí sucedió lo mismo.

Se fue el ‘dueño del soneo’, el hombre que le dio sentido al viernes social y que con esa poca de luz que hace el alcohol y esa música tenue que invita al amor y ese beso de fuego que abre el corazón, nos hizo bailar en una baldosa. Grande Cano, ‘Pide, que te lo voy a dar biennnn duro’.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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