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La propuesta de Infantino de abrir el fútbol a inversionistas (por cierto, muchos de ellos amigos del presidente Trump) está llevando las cosas a un punto límite.
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3 de ago de 2026, 01:55 a. m.
Actualizado el 3 de ago de 2026, 01:55 a. m.
El mundo del fútbol no sale de su asombro ante la exótica propuesta del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Debe partirse de la base de que el fútbol reúne más naciones que la propia ONU. Si hay algo verdaderamente universal en este planeta es el deporte del fútbol.
Ante el gran éxito del reciente campeonato de Norteamérica, las luces monetarias de Infantino se encendieron para proponer que la Copa del Mundo fuera manejada por una corporación de negocios. La propuesta de Infantino de abrir el fútbol a inversionistas (por cierto, muchos de ellos amigos del presidente Trump) está llevando las cosas a un punto límite.
Los primeros en oponerse a la propuesta de Infantino fueron los directivos de la UEFA, la asociación que dirige el fútbol europeo. Los desencuentros entre Europa y la FIFA de Infantino vienen desde hace rato. El divorcio entre la UEFA y la FIFA de Infantino estaba anunciado y todo parece indicar que nada lo va a detener.
El propio primer ministro de Gran Bretaña acaba de descalificar a Infantino al tiempo que los directivos de la UEFA anuncian un boicot al futuro torneo promovido por la FIFA de Infantino, con intereses primordialmente comerciales. Otras federaciones, como la asiática, rechazaron abiertamente la idea.
A última hora, Infantino ha dicho que su idea era solo una propuesta, pero el daño hecho al fútbol como sana competencia deportiva es enorme. Se alcanza a ver la mano de Donald Trump detrás de todo esto. El Presidente de Estados Unidos todo lo entiende en clave de negocios. Pero quienes aún creemos en que el deporte une y concita esfuerzos no económicos podemos recitar un dicho colombiano: Trump, lo que no daña, lo desfigura.
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Posdata 1: Es sin duda un honor para Cali y el Valle del Cauca que la posesión del nuevo presidente se efectúe en nuestra ciudad. Pocas regiones tan olvidadas y maltratadas por el actual gobierno como la nuestra.
Nos quedaron debiendo el Tren de Cercanías, la carretera Mulalo-Loboguerrero, la terminación de la carretera a Buenaventura, el dragado del puerto y la constante supervisión del estado de cosas explosivo que se vive en Buenaventura.
Se embolató la continuidad de la operación seria y profesional del Aeropuerto de Palmaseca, hoy entregada a la siempre dudosa gestión pública.
No logró este gobierno llevar la paz a la parte alta de Jamundí hoy plagada de siembras de coca y demás sustancias ilícitas. Tampoco pudo el actual gobierno pacificar el norte del Cauca y asegurar un tránsito tranquilo por la Carretera Panamericana.
Todo ello debe ponerse de presente al gobierno que entra, cuyas promesas de cercanía a las regiones no pueden olvidarse.
Carece de sensatez la campaña desatada contra Cali y nuestra región, poniendo de presente y exaltando las cosas malas que sin duda tenemos como para hacer abortar la posesión del siete de agosto. Cali y el Valle del Cauca recibirán al nuevo presidente con la hospitalidad que nos caracteriza.
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Posdata 2: El horrible asesinato de una madre gestante y su bebé solamente demuestra que la maldad de la condición humana no está localizada geográficamente. Ya es hora de diseñar una política carcelaria eficiente y restauradora de los valores que los criminales han perdido. No es el momento de agitar ideas punitivas como la pena de muerte, cuya eficacia sigue sin demostrarse.

Doctor en Jurisprudencia del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Abogado en ejercicio. Colaborador de EL PAÍS desde hace 15 años.







