¿Y la oposición?

¿Y la oposición?

Agosto 02, 2019 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

No hay oposición… hay varias fuerzas políticas de oposición: Farc, Polo Democrático, Alianza Verde, etc. Y ahora, cuando se están haciendo balances de la gestión del Gobierno, pues es obvio que debe hacerse una evaluación de lo que han hecho cada una de las diversas fuerzas de oposición. Es que el gobierno-oposición van juntos. Constituyen la expresión de la democracia presente y de la futura.

Comencemos por decir que la oposición siempre ha tenido garantías. Han existido momentos oscuros en nuestra historia política, pero la verdad es que la alternación en el poder ha sido una característica de nuestra democracia, no obstante períodos hegemónicos.

A partir del Frente Nacional (1958) se puede registrar la presencia activa de las fuerzas de oposición. El Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), por ejemplo. Su principal dirigente, Alfonso López Michelsen, denunció trabas, propuso un Estatuto de oposición, pero durante el gobierno de Carlos Lleras fue el primer gobernador del departamento del Cesar y, luego, ministro de Relaciones Exteriores. La Alianza Nacional Popular (Anapo), del general Rojas Pinilla, alcanzó niveles de representación muy importantes y todavía se discute si hubo un fraude electoral el 19 de abril de 1970. María Eugenia Rojas continuó participando en procesos electorales, reconociendo así la legitimidad del mecanismo.

Durante el gobierno del presidente Barco se realizó la primera elección popular de alcaldes (1988) y Andrés Pastrana, que formaba parte de una oposición beligerante, ganó la alcaldía de Bogotá. El mismo Pastrana ganó la presidencia luego de cuatro años de oposición al gobierno de Ernesto Samper. Álvaro Uribe hizo lo propio gracias a las críticas que formuló al proceso de paz del presidente Pastrana. Y ahora, Iván Duque es el presidente luego de cuatro años de oposición al gobierno de Juan Manuel Santos.

Este recuento, que con frecuencia se desconoce, es para decir que nuestra Constitución y nuestras leyes han garantizado los derechos de la oposición y que el estatuto que se aprobó para regularla, tan solo viene a fortalecerla, aunque su concepción y redacción no es la más feliz como ha quedado demostrado.

Es que hay quienes creen que la oposición es un fenómeno muy novedoso en Colombia. De ninguna manera. Y otros creen que es la primera vez que una exguerrilla está en el Congreso y hace oposición.  Olvidan que el presidente Barco introdujo en 1986 el esquema gobierno-partidos de oposición, que tuvo una vigencia de cuatro años y que demostró la tarea civilizadora en materia política lograda por el Frente Nacional. En vano se buscó revivir el sectarismo partidista.
Y así pasamos a la Constitución de 1991 que llevó a la desaparición del bipartidismo y a los gobiernos de coalición. El gobierno Barco contó con la oposición de la Unión Patriótica cuyos congresistas fueron elegidos con voto popular, resultado del acuerdo entre el gobierno de Betancur y las Farc.

También tuvo la oposición muy fuerte del Partido Conservador. Luis Carlos Galán prefirió que el Nuevo Liberalismo jugara el papel de independiente pero, en general, sus decisiones en el Congreso favorecieron las iniciativas del gobierno y pronto entró al Gabinete.
Cada fuerza de oposición debe hacer su propio balance. Y lo propio los medios de comunicación con respecto a estas fuerzas.

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