¿Qué pasó?

¿Qué pasó?

Julio 19, 2019 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

El último número de la prestigiosa revista Foreign Affairs (julio-agosto 2019) en su carátula trae una impresionante águila, símbolo del poderío de los Estados Unidos, a la cual se le están cayendo algunas plumas, y formula la siguiente pregunta: ¿Qué le pasó al Siglo Americano?

Textos elaborados por reconocidos especialistas presentan datos para responderla. Uno analiza la autodestrucción del poder americano y cómo Washington desperdició el momento unipolar. Otro muestra cómo su interés por promover la Democracia en el mundo se tradujo en populismo y autoritarismo. El capítulo sobre globalización muestra como ésta terminó por hacer más ricos a los ricos, debilitar la clase media y empobrecer a los pobres. Y, también, cómo el sectarismo partidista contribuyó a la decadencia de la gobernabilidad. El Director de la revista en el primer párrafo de su editorial, dice así: “Hace una generación, los Estados Unidos estaban guiando con confianza al mundo hacia lo que se suponía iba a ser un nuevo imperio de paz, prosperidad, libertad, y comunidad. Ahora -añade- el globo está marchando hacia la turbulencia” (…) y se pregunta, ¿cómo pudieron ocurrir estas cosas tan rápidamente? Es una autopsia de las últimas décadas del liderazgo global americano, “los años durante los cuales los dirigentes de los Estados Unidos dilapidaron la herencia y el buen nombre que recibieron como legado”.

Es muy significativo que la principal revista especializada dedique una edición a analizar esta situación. Así, por ejemplo, el texto en sus primeras dos líneas dice: “En algún momento en los últimos dos años, la hegemonía americana murió”. En el segundo texto sobre la democracia, se dice que por allá alrededor del año 2006 el gran momento de su progreso se detuvo. “Cada año desde 2007 muchos más países han visto decrecer su libertad en lugar de que ésta crezca, reversando así una tendencia de la posguerra fría. El imperio de la ley ha sufrido en forma severa y sostenida, particularmente en África y en los estados poscomunistas; las libertades civiles y los derechos electorales han estado también declinando”. Y, refiriéndose a una reciente encuesta: “La mitad dicen creer que los Estados Unidos están en peligro real de convertirse en un país no democrático y autoritario”. Es mejor no seguir haciendo citas.

No obstante, una cita más sobre los efectos de la globalización: “Al tiempo que las elites profesionales, corporativas y financieras han conectado con sus pares alrededor del mundo éstas se han tornado más distantes con respecto a sus compatriotas. La respuesta populista en nuestros días es un síntoma de esa fragmentación”.

Por fortuna, hay un informe muy interesante (pp.146-157) que muestra cómo los datos demográficos de los Estados Unidos cuando se comparan con los de otros países muy importantes del mundo, lo favorecen ampliamente inclusive con respecto a China, a tal punto que se concluye que no existe un rival que pueda sobrepasar a los Estados Unidos en los próximos años en términos del potencial humano que lo caracteriza, tanto en el número como en su formación educativa. Es un capítulo que vale la pena porque los coloca en otra perspectiva. Por eso recomienda que se revitalice el recurso humano y se restaure su dinamismo. Los Estados Unidos tienen un liderazgo mundial en materia de investigación científica y en registro de patentes industriales.

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