Preservar la democracia

Enero 20, 2023 - 11:50 p. m. 2023-01-20 Por: Fernando Cepeda Ulloa

En los primeros días de este año 2023 fue divulgado el ‘Informe sobre el 6 de enero’. Son 724 páginas con una narrativa que tiene ocho capítulos muy detallados sobre cómo se desarrolló esta insurrección y cuál fue el papel antes, durante y después del presidente Trump. Inusitado encontrar un documento tan juicioso sobre lo que ocurrió realmente en “uno de los días más oscuros de nuestra democracia”, según la propia Cámara. Ojalá en Brasil se elaborara un informe sobre el 8 de enero. Es que así se derivan lecciones que ayudan a que este tipo de amenazas, ambas afortunadamente frustradas, no se repitan.

Una mirada rápida deja ver que esta insurrección fue en serio. La democracia americana estuvo gravemente expuesta y casi que es un milagro que no se hubieran producido hechos tan deplorables como el ahorcamiento del vicepresidente de los Estados Unidos o el asesinato de la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, o de otros funcionarios. Hubo negligencia, complicidades, silencios, como se dice que ocurrieron en Brasilia.

El libro publicado trae un prefacio de David Remnick ganador de un Premio Pulitzer y un epílogo de un congresista.

Voy a recoger datos y opiniones del prefacio mencionado. Impresiona mucho un ejemplo que él menciona, que se conoció gracias a los poderes de investigación que tenía la Comisión. A mediados de diciembre de 2020, la Corte Suprema rechazó una demanda presentada por el Estado de Texas que buscaba desafiar el conteo de millones de votos. Trump había apoyado la demanda. Por supuesto, se enfureció cuando supo que no había sido admitida al igual que docenas de otras que habían sido presentadas. Una de las personas más cercanas al jefe de gabinete de la Casa Blanca contó que Trump había dicho algo como esto: “No quiero que la gente sepa que perdimos”. El autor del prefacio dice que el informe es, en gran medida, la narración de cómo Trump, humillado por su derrota, conspiró para obstruir al Congreso, defraudar al país que él había jurado servir e incitar a una insurrección para mantenerse en el poder.

La representante republicana Liz Cheney, había elaborado una opinión sobre Trump en los siguientes términos: “El Presidente de los Estados Unidos convocó esta muchedumbre, la reunió, y encendió la llama de este ataque”. “Todo lo que siguió fue obra suya”. Sobra decir que ella fue derrotada en la reciente elección de Representantes a la Cámara.

El trabajo de la Comisión no fue fácil. Muchos rehusaron dar testimonio, principalmente republicanos. Hubo una testigo estrella, Cassidy Hutchinson. Ella había recibido una llamada amenazante de alguien cercano a Trump. También recibió ofertas de empleos muy buenos si protegía a Trump. Esta joven había sido muy cercana al jefe de gabinete en la Casa Blanca y había tenido acceso a informaciones claves. No se dejó intimidar y presentó las informaciones que se consideran más dañinas contra Trump. Su declaración fue tan serena que impactó. El autor del prefacio dice que lo más grave es que la insurrección del 6 de enero hubiera sido inspirada e incitada por el Presidente, una persona que sigue siendo popular entre muchos republicanos y que aspira de nuevo a la Casa Blanca.

El epílogo es una invitación a defender la democracia. Y hay unas recomendaciones que no parecen responder a la necesidad de evitar hechos tan graves.

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