Judo y política

Judo y política

Marzo 29, 2019 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Tocará entender el arte del Judo. Es que por allá en mayo de 1976 el periódico vespertino de Leningrado saludó la hazaña deportiva de Vladimir Putin, en una competencia muy prestigiosa de este deporte. Arte marcial en el cual llegó a ser campeón. Esta información viene a propósito del muy elogiado libro de la profesora Ángela Stent, titulado: ‘El mundo de Putin’.

Es que en un mundo tan carente de liderazgo al más alto nivel, la acción política que desde hace casi veinte años caracteriza el comportamiento de Putin, no solamente marca una diferencia enorme sino que permite entender uno de los factores más influyentes en la geopolítica contemporánea.

Las informaciones que nos llegan sobre la presencia de Rusia en Venezuela, en un momento tan crítico de las relaciones entre este país y Colombia, hacen indispensable la tarea de acercarnos a un dirigente político que abriga enormes ambiciones, no sólo personales sino para su país. Porque está bien averiguado que no se resigna a que su patria no goce del status de una gran potencia. Es que los recuerdos de Pedro El Grande y de Catalina La Grande lo obsesionan. No se sabe de otro estadista, en el Siglo XXI, que haya tenido una influencia continua y significativa, tanto en su país como frente a Europa y a otras regiones del mundo. Que ahora su activismo se refiera, entre otros, a un país vecino y a una frontera súper caliente hace pensar a muchos que se están reviviendo los factores que alimentaron la Guerra Fría y que, ojalá no ocurra, pueden derivar en una guerra caliente. Ya no es Cuba. Ya no es la Unión Soviética. Ahora es Rusia, es Cuba, es Venezuela. Ya no es Kennedy. Ya no es Fidel, ya no es Kruschev. Ahora es Trump, Putin.

Inevitablemente, se ha revivido en mi memoria el recuerdo de lo ocurrido en la residencia del entonces secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, cuando ya en plan de trasteo conversaba con el grupo de los cuatro amigos para el Proceso de Paz en El Salvador, en vísperas de la firma del Acuerdo de Paz. Alguien golpeó a la puerta. Ya no había servidumbre. El propio Secretario General, anunció que él mismo la abriría. Era el Embajador de la Unión Soviética quien venía a entregarle la comunicación en la cual se notificaba que ésta dejaba de existir para dar paso a una nueva y precaria Confederación. Así los cuatro embajadores que estábamos allí (España, México, Venezuela Y Colombia), fuimos testigos de un momento histórico, tuvimos oportunidad de leer la carta y hacer algunos comentarios.

Es que el conflicto interno en El Salvador fue una de las manifestaciones de la Guerra Fría. Un comunicado conjunto de los Cancilleres de Estados Unidos y la Unión Soviética, les advirtió al Gobierno y a la guerrilla que ya era hora de ponerle fin a ese conflicto y, al efecto, el Secretario General de la ONU obró como mediador.

Cómo no hacer alguna relación entre las dos situaciones, en contextos tan diferentes y con protagonistas tan distintos. La autora del libro muestra cómo el Judo podría darnos algunas guías para entender cómo se comporta Putin, cómo sabe convertir las debilidades en fortalezas y cómo aprovechar las oportunidades aun cuando se esté en desventaja.

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