Crisis

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Crisis

Noviembre 22, 2019 - 11:50 p. m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Reiterémoslo. La crisis del Sistema Político es evidente. No es de ahora. El 21 de Noviembre, lo que antecedió y lo que sigue, lo atestiguan. Pero eso no les interesa ni siquiera a los partidos políticos, cuya ausencia ayer era notoria. Como la de los representantes del pueblo (congresistas, diputados, concejales). Lo propio podría decirse de muchas organizaciones sociales.

Lo positivo: se ejerció el derecho a la protesta pacífica. El Gobierno hizo trabajo preventivo eficaz. Durante la protesta y después evitó lo que muchos esperaban y no pocos deseaban: algo parecido a lo que ocurrió en Santiago de Chile, daños cuyo costo sobrepasa los US$4.500. millones.

Era incoherente que luego de un proceso electoral (27 de octubre), que todavía no ha sido bien analizado, se realizara una protesta que pretendía movilizar a 3’000.000 de ciudadanos. Proceso electoral que, precisamente, es el mecanismo legítimo y ordenado tendiente a recoger, lo más fielmente, el estado de la opinión pública, para darles a las diferentes tendencias un grado de poder que les permita participar institucionalmente en la formulación de políticas públicas y su ejecución. Esa tarea difícilmente la puede lograr protesta tan multipropósito.

En Chile, la respuesta a protesta tan fuerte y prolongada, ha sido, aparte de medidas coyunturales, la convocatoria de amplio y complejo proceso electoral que desembocará en una nueva Constitución. Es la respuesta consensuada de todos los partidos políticos.

Y en Bolivia, la explosión social es respuesta a un proceso electoral fracasado. Ello incluyó la renuncia del Presidente Evo Morales, su decisión de asilarse en México así como la renuncia de buena parte de sus principales colaboradores.

¿Acaso fue ésta una protesta sólo contra el Presidente Duque? ¿Acaso la corrupción es de esta Administración? ¿Y la situación de la Salud surgió el 7 de Agosto de 2018? Lo que vemos es una acumulación de temas, de falencias, de exigencias y angustias que buscaron expresión conjunta que no se había visto antes.

Por supuesto, factor contribuyente ha sido la manera como la acción gubernamental no ha merecido buen cubrimiento, al tiempo que las redes sociales, aquí como en otras partes del mundo, difunden muy negativa narrativa. Los elegidos por el pueblo para las corporaciones públicas no han cumplido su principal tarea: recoger las demandas ciudadanas, ayudar a convertirlas en políticas públicas, luchar por la transparencia y no lo contrario.

No contamos con un Sistema Político que ayude a gobernar. Para comenzar está roto el consenso político fundamental. La legitimidad de las instituciones está en tela de juicio, la representatividad de los elegidos se ha esfumado y la confianza en las instituciones y las autoridades está en su mínima expresión. Así con respecto a otros temas fundamentales.

Si queda solamente como recurso la protesta social multipropósito, la calle, es que existe crisis institucional de hondo calado. Y como la protesta ha sido y será el pan nuestro de cada día, lo menos que se puede hacer es asumirla y buscar una manera de entender la nueva ciudadanía. Es hacer lo que corresponde en una Democracia, reconocer el poder del pueblo para el cual se gobierna.

Sí, hay crisis de la Democracia Liberal en el mundo. Pero no sólo el Gobierno tiene que estar a la altura sino todas las Instituciones y sus directivos (¿dirigentes?). De otra manera la protesta social se hará más decisiva.

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