Columnistas

¿El presidente Abelardo de la Espriella priorizará al Valle en el presupuesto nacional?

No es una pregunta menor ni una discusión de regionalismo.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Edwin Maldonado, candidato a la Cámara de Representantes: Foto: campaña
Edwin Maldonado, columnista. | Foto: El País

16 de sept de 2026, 02:21 a. m.

Actualizado el 16 de sept de 2026, 02:21 a. m.

El Gobierno Nacional y el Congreso ya definieron en comisiones el monto del Presupuesto General de la Nación para 2027, por $634,9 billones, aunque aún faltan trámites para su aprobación final. Ahora viene la parte que nos interesa a los vallecaucanos: saber cómo se distribuirán esos recursos entre las regiones.

Y ahí hay una pregunta que vale la pena hacer desde ahora: ¿esta vez el Valle del Cauca sí tendrá el peso que se merece en las prioridades nacionales o seguirá siendo relegado, como ha ocurrido en años anteriores?

No es una pregunta menor ni una discusión de regionalismo. Es una pregunta sobre las prioridades del Gobierno Nacional y sobre la capacidad que tendremos como región para defender nuestros intereses.

Es verdad que este presupuesto llega en un contexto fiscal complejo, con un margen limitado para la inversión. El propio ministro de Hacienda admitió que no es el presupuesto con el que el Gobierno hubiera querido iniciar su mandato, y ya se anunció un recorte importante del gasto. Ahí está el riesgo: que cuando llegue la tijera, vuelva a pasar por el Valle. Y la tendencia histórica debería preocuparnos.

El presupuesto nacional de inversión pasó de $49,4 billones en 2015 a $88,4 billones en 2026: un aumento del 79 %, equivalente a un crecimiento promedio anual cercano al 5,4 %. El asignado al Valle, en cambio, pasó de $2,8 billones a $4,4 billones, un crecimiento de apenas 57 %, cercano al 4,2 % anual. Mientras la inversión nacional crecía, la participación del Valle se reducía. Pasamos de una asignación promedio equivalente al 5,5 % del presupuesto nacional de inversión entre 2015 y 2018, al 5,3 % entre 2019 y 2022 y al 5 % entre 2023 y 2026.

Y el problema no termina en la asignación. También está la ejecución. El porcentaje comprometido —los recursos que avanzan hacia contratos y proyectos— cayó de los niveles registrados en los gobiernos anteriores a cerca del 80 % entre 2023 y 2024.

Este año, además, hay una razón adicional. El terremoto afectó a 16 departamentos y 498 municipios, pero el Valle del Cauca fue el territorio más golpeado. De los 331 fallecidos en el país, cerca del 60 % corresponden al Valle; de las 296.725 familias afectadas, aproximadamente la mitad están en nuestro departamento; y de las cerca de 38.700 empresas que reportaron daños, casi cuatro de cada diez son vallecaucanas. La cifra que mejor resume la dimensión económica de la tragedia es esta: de los $30 billones en pérdidas físicas directas estimadas para el país, $19,5 billones corresponden al Valle. Casi dos de cada tres pesos perdidos están en nuestro departamento. Para Colombia, esas pérdidas equivalen a cerca del 1,6 % del PIB; para el Valle representan alrededor del 11 % de todo lo que produce el departamento en un año.

Hay que reconocer que el Gobierno Nacional ha respondido frente a la emergencia. La declaratoria de emergencia y la creación del Fondo Milagro son decisiones importantes. Pero el Fondo Milagro no puede convertirse en la excusa para que el presupuesto ordinario vuelva a ignorar al Valle. El presupuesto de 2027 será la primera oportunidad para demostrar con hechos la importancia que el Gobierno le concede al Valle del Cauca.

El Valle necesita recuperar lo que perdió, pero también acelerar inversiones que llevan años esperando. Entre 2012 y 2022 recibió apenas el 3 % de la inversión nacional en infraestructura, y durante el gobierno de Petro esta situación no cambió de manera sustancial. Presidente De la Espriella: ¿el Tren de Cercanías, el aeropuerto de Occidente, Mulaló-Loboguerrero y el dragado y el acueducto de Buenaventura estarán en su presupuesto, o volveremos a escuchar que la emergencia obliga a aplazarlos?

Lo mismo ocurre con la seguridad y la salud: la recuperación también exige que las familias vivan seguras, que las empresas puedan operar y que la economía vuelva a crecer. Por eso, cuando se defina la distribución del presupuesto, habrá que mirar si quedaron las partidas para la reconstrucción, los proyectos estratégicos, la seguridad y la salud. Las comisiones económicas tienen hasta el 25 de septiembre para votar el articulado y las plenarias deben aprobarlo a más tardar el 20 de octubre. En cinco semanas tendremos la respuesta. Y los congresistas del Valle tendrán que responder si defendieron al Valle.

Pero habrá una segunda prueba: el lugar del Valle y del Pacífico en el Plan Nacional de Desarrollo, que el Gobierno deberá presentar al Congreso a más tardar en febrero. El presupuesto mostrará cuánto está dispuesto a invertir el Gobierno; el Plan, qué lugar ocupamos en sus prioridades durante los cuatro años.

El terremoto exige reconstruir. Pero el Valle necesita algo más: reconstruir para crecer. El presidente eligió al Valle para comenzar su gobierno. Ahora el Valle espera que lo elija en su presupuesto. No hablarán los discursos. Hablarán las cifras.

@edwinhmaldonado

Economista con maestría en políticas públicas.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas