Fragmentación de la opinión

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Fragmentación de la opinión

Noviembre 01, 2019 - 11:45 p. m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Las elecciones del pasado domingo dejaron triunfadores y muchos derrotados. En mi sentir, el voto de opinión fue uno de los grandes damnificados. Durante muchos años el desarrollo de nuestra región estuvo ligado a una buena administración pública, formada en la academia, destrezas adquiridas en cargos de responsabilidad empresarial y sensibilidad social, ligada en varios casos al desarrollo fundacional.

No era necesariamente la oligarquía criolla; dos magníficos ejemplos fueron Rodrigo Escobar Navia y Julio Riascos, reconocidos por su visión transformadora el primero y por el compromiso social el segundo. Llegaron al poder no por su patrimonio familiar sino por los elementos descritos.

Posteriormente la infiltración de las campañas por el narcotráfico y la corrupción, los secuestros y extorsiones e indudablemente la elección popular, espantaron a una generación completa de jóvenes quienes se dedicaron a trabajar en lo suyo, o a crecer profesionalmente en empresas de terceros, o con la globalización se fueron al exterior y se enfrió la relación con lo público. El sector de opinión comenzó a añorar ese manejo correcto y mesurado de los recursos oficiales. Con excepciones, obviamente.

La aparición de Alejandro Eder fue una ‘rara avis’ en ese paisaje complejo y triste que se volvió la politiquería regional. No era un buen candidato, escaso de simpatía y carisma, pero con innegable compromiso con lo público demostrado en los arriesgados procesos en los que acompañó los gobiernos de Uribe y de Santos. Su vocación de servicio era evidente, con las condiciones de todo orden para ser un magnífico alcalde.

Lo más sorprendente es que quienes primero le dieron la espalda fueron muchos de sus compañeros de clase social. Algunos porque les puede más la abyección al expresidente Uribe que la preocupación por el futuro de nuestra región. Otros porque no le perdonaron que hubiera sido funcionario de Santos, ingrediente que en cualquier otra sociedad sería un activo de formación, inclusión y experiencia.

Así fue desgranándose la mazorca impidiendo que el sector de opinión pudiera demostrar su rechazo a las malas prácticas de la politiquería y volver al sendero de la Política, con mayúscula.

Se escribió una página de historia al respecto. Algunos la quisieran borrar; otros la dejamos abierta para no repetirla.

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