El riesgo en nuestras vías

El riesgo en nuestras vías

Enero 18, 2019 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

¿Hace parte usted del grupo de escépticos a los que nos encantaría que el túnel de la Línea se inaugure en junio del año entrante, pero que nos resistimos a creerlo? ¿De aquellos que si nos preguntan cuándo terminan la doble calzada a Buenaventura, no lo sabemos porque los plazos se corren indefinidamente? ¿Usted es de los que nació oyendo hablar de la necesaria vía Pacífico-Orinoquía, pero cree que morirá sin verla terminada?

Si bien es cierto hemos mejorado estos últimos años en la infraestructura del país, todavía hay mucho que hacer para que las artimañas legales, la actitud de muchos funcionarios, contratistas, dueños de predios y la corrupción le den paso a la cabal culminación de las obras y a su adecuado mantenimiento.

Tengo presente cuando gerencié el Centro de Eventos Valle del Pacífico, un hueco inmenso que se formó al frente, en la vía Cali-Yumbo. La accidentalidad se disparó, los neumáticos estallaban diariamente al caer el foramen. El País publicó una nota al respecto.

Un día en la mañana iba para el Centro de Eventos y me encontré a una pareja que en su moto se fue al hueco. Ella lloraba desconsoladamente y tenía en su frente el chichón más grande que yo haya visto. Entré a mi oficina, le escribí al director de Invías, le envié la nota del periódico y lo llamé a anunciarle que veía inminente un homicidio culposo, pues era inevitable una tragedia. Esa tarde taparon el hueco. ¿Era necesario que un tema tan sencillo solo se solucionara ante una advertencia de homicidio?

Algo parecido estoy viendo en Calima, en la doble calzada entre Restrepo y Puente Tierra. Un derrumbe que lleva por lo menos 18 meses invadió la mitad de la vía, arriesgando diariamente la vida de automovilistas y motociclistas. El derrumbe, fruto del manejo equivocado del talud por parte del contratista, tiene varias casas en peligro. Nadie asume el manejo de la solución. Ni Invías, ni el Ministerio de Transporte, ni la Gobernación. Todos tienen una disculpa y se rebotan los pretextos. Y eso es en la carretera que nos enorgullece, la del comercio exterior y del turismo.

¿Serán conscientes los funcionarios de los riesgos morales, legales y patrimoniales que tiene sus conductas negligentes?

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