Autoridad a la deriva

Agosto 26, 2022 - 11:45 p. m. 2022-08-26 Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Todo esto fue en una semana. Algunos hechos venían incubándose y otros sorprendieron con la vehemencia y simultaneidad. Todo tan cerca.
En la pacífica Ginebra, la del Mono Núñez, indígenas bloquearon la vía en ‘La Bandola’, conocido por la escultura alegórica a ese instrumento musical. Su causa: la oposición a la instalación de torres de energía en sus zonas. Miles de ciudadanos que nada tienen que ver, fueron perjudicados con esa acción repetida varios días.

En Caloto, la líder afro Rosana Mejía recibió varios disparos contra su vivienda. Rosana ha venido defendiendo los derechos de los minifundistas afros quienes cultivan sus terrenos, adquiridos desde las épocas del cimarronaje, derecho atacado por el expansionismo indígena.

En Dagua, el predio administrado por Paz Animal donde se recuperan cientos de animales que padecían maltrato, fue invadido por más de 150 personas armadas quienes destruyeron las caballerizas y ponen en peligro la vida de tantas especies cuidadosamente atendidas por el movimiento que lidera Liliana Ossa. Confieso que cuando vi los primeros buses de animalistas rumbo a Dagua, temí por una batalla indeseable.
En la carretera al Mar, en Cisneros, otros indígenas cierran la vía y anuncian que solo la abrirán si viene el presidente Petro en persona.
Grave afectación para el mercadeo internacional que tanto trabajo cuesta abrir a los empresarios colombianos.

Puedo ampliar la lista con más bloqueos en los cuales prima la arrogancia de los protestantes, el incumplimiento estatal derivado de la irresponsabilidad al negociar, la ausencia del respeto al derecho de los demás, pero, sobre todo, el desafío a la autoridad. Y mientras esto sucede, nos informan sobre la transformación del Esmad, con tantos suavizantes y prejuicios que arriesga que cumpla su cometido de ser un mecanismo para prevenir y restaurar el orden público cuando las circunstancias exijan la participación de fuerzas especializadas.

Este panorama nos lleva a preguntarnos: ¿El espíritu agresivo que se multiplica en las vías y sobre la propiedad privada, hace parte de una ‘medida de temperatura’ que los invasores le están haciendo al nuevo gobierno? ¿O será que imaginan que la llegada al poder después de una campaña política de tantos años como la de Petro, se los permite? ¿Qué pensará el gobierno de esta avalancha? Estos brotes no son solo en el Valle y Cauca, en varios lugares del país se multiplican. En todos los casos la autoridad hay que hacerla prevalecer como complemento del diálogo. Las vías de hecho no pueden tomarse el Estado de Derecho porque hasta el presidente elegido por voto popular va a sobrar. ¿Estará interesado Petro en reaccionar? Si tarda, el país retarda.

Lee todo el contenido de El País sin límites. Suscríbete aquí
VER COMENTARIOS