Corrupción: tipología

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Corrupción: tipología

Mayo 08, 2018 - 11:35 p.m. Por: Carlos Mejía Gómez

Otros tiempos.  La corrupción es un mal de siempre. Sin embargo, en tiempos idos no era un tema crucial. Quizás no era tan grande el fenómeno, ni tan cotidiano, ni tan universal. Hoy suele decirse que la corrupción es el peor de nuestros males, incluso peor que el crimen del narcotráfico. Para algunos se la define como el partido de los contratistas (Contralor General). Esta observación parte del costo de las campañas políticas : ¿Quién puede acceder a un cargo de elección por $5.000 y hasta $ 10.000 millones sin compromisos con los financiadores?. “Tú me eliges y yo te devuelvo en contratos”, afirma el contralor Maya. 

Rueda por el Congreso un proyecto de referendo anticorrupción. Los estudiosos del tema dicen que ese trata de un proyecto político de la ‘pareja’ de Fajardo para la Vicepresidencia. Agregan que todas las propuestas ya rigen en nuestro ordenamiento jurídico salvo unos cuantos de menor valor como los sueldos parlamentarios y el Congreso unicameral. Y agregan los cientos de miles de pesos que costaría su desarrollo. De modo, pues, que el tema de la corrupción ha servido hasta para adelantar la campaña política más costosa del país. Por fortuna, el Congreso aplazó el asunto para el mes de junio, luego de la elección presidencial. Pero volvamos al tema.

Tipología. Como la corrupción está por doquier, es difícil establecer los tipos del monstruo.

1. Pública y privada. Hay quienes sostienen que si no hubiera corrupción desde el sector privado ella desaparecería. Puede ser exagerada la tesis porque en el sector público, per se, hay quienes trafican decisiones sin que aparezca el dinero privado.

2. La mermelada y los auxilios parlamentarios. Una de las formas más vergonzosas de corrupción parte de la compra de votos en el Congreso por parte del Gobierno. Te doy recursos y contratos si apruebas mis proyectos en los órganos de elección. Gobernadores y alcaldes que sólo logran decisiones favorables en Asambleas y Concejos a cambio de puestos y contratos. Da sonrojo el Presidentes y los ministros negociando ‘cupos indicativos’, auxilios, contratos y puestos a cambio de aprobación de leyes. Esto ha llevado a que los legisladores extorsionen a un Estado que, por tal razón, en cada vez menos ‘Estado’. Un ejemplo de este nivel lo autoriza todo en los distintos niveles de la Administración.

3. Todo se compra o todo se vende. Estas conductas destruyen lo esencial del Estado en todas sus manifestaciones.

4. Cartel de la toga. Se ha llegado a todas las ramas del poder. Ya no son sólo el Ejecutivo y el Legislativo. Se tiene ahora la Rama Judicial aún en sus más altas esferas. Siempre se ha sabido de cohechos, sobornos, prevaricatos y concusiones de funcionarios judiciales. Pero no se conocían los casos actuales de grandes togados comprometidos en los más inexplicables reatos por los más disímiles aspectos. Así como se han denunciado carteles de diverso orden especialmente relacionados con obras públicas se habla ahora del ‘cartel de la toga’ para apuntar a funcionarios judiciales especialmente a niveles de las Altas Cortes.

5. Sanción social.  Por supuesto la más rigurosa penalidad suele ser la sanción social. Ya no tiene gracia evadir impuestos, ni sobornar funcionarios, ni proteger pícaros. Empieza ya a ser una gran vergüenza y eso es esencial en este tema.

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