Muerte, cultos y cementerios

Muerte, cultos y cementerios

Enero 25, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Hace algunas semanas mencioné el libro así titulado, escrito por Eugenia Villa Posse, investigadora sobre la muerte; ella dice: “si conociéramos mejor los procesos de morir y la muerte, estudiaríamos y manejaríamos mejor nuestras vidas”, es la respuesta con que vienen justificando los estudiosos contemporáneos de ésta, el más vital acontecimiento de la vida del hombre, única especie con conciencia del nacer y el morir.Y agrega en otro párrafo del prólogo explicativo de su trabajo, que se enfoca en la muerte misma y en los cementerios de Cundinamarca y de Bogotá, que “la investigación de la muerte partiendo de los cementerios se llevó a cabo desde la época de que así como existe una ciudad de los vivos, hay una ciudad de los muertos, y esta última grandemente reveladora del quehacer humano con sus muertos y con la muerte misma. Muchos autores han afirmado como a través del estudio de los cementerios se pueden conocer muchos aspectos de la cultura y de la vida”.Y es así como esta obra tan poco conocida pero de tanto interés, llama nuestra atención hacia aspectos tales como los socioeconómicos y de liderazgo, las prácticas de enterramiento, el culto a los muertos, la exclusión en los cementerios de las clases menos favorecidas, el culto a las almas benditas del purgatorio, a las almas de los muertos y las novenas, oraciones y extrañas costumbres que existen en nuestro país, y seguramente en muchos otros. El libro transcribe las novenas y oraciones, algunas con ‘imprimatur’ de la autoridad eclesiástica, otras nacidas del fervor de los deudos o de los devotos.He de confesar, saltando el orden de este recuento, que hay en el purgatorio (?) un alma que me llenó de ternura y emoción: “el Alma Solita”, que en alguna estampa de factura popular se pinta como una hermosa mujer, de ojos tristes, encadenada y cuyo torso, cara y brazos salen de entre las llamas. Ella no podrá nunca salir del purgatorio pues nadie reza por ella pero si ayuda a otras almas a ser beneficiadas del perdón de Dios. Cuando pienso en ella me lleno de pesar pero si es cierto que el Concilio Vaticano II eliminó el purgatorio al tiempo con el limbo ¿A dónde fue a parar el Alma Solita?El libro, al lado de interesantes escritos, nos ofrece retratos tomados en varios cementerios como los de Guateque, Bosa, Tenjo, Cúcuta, Tunja, Cota, Bogotá (varios), que respaldan bien los textos. Así mismo, y pienso que por primera vez, se enumeran las novenas a las Almas Benditas (6), al Señor Crucificado (3), al Alma Sola (3) y a la Virgen del Carmen (1) y decenas de epitafios de todo género recogidos en los cementerios visitados por la autora; así mismo encontramos los textos de las novenas: Novena en Sacrifico de las Almas Benditas; Novena a la Milagrosa Alma Sola; Ejercicio de los Siete Lunes del Señor Sacrificado.El Alma Solita es Celestina Aldinago y su inmensa soledad es el castigo por jamás haber orado en vida por las almas del purgatorio y en castigo también por que el Viernes Santo subió al Calvario con un cántaro de agua con el cual asistió a Dimas y Gestas, más no a Jesús, todo por temor a los judíos. Lector impío, rezad por el Alma Solita.Debo mencionar, por último, que entre las costumbres extrañas que se ven en los cementerios, está en el Bogotá la peregrinación al monumento de don Leo S. Kopp, fundador de Bavaria, lo cual explicaría en parte la fascinación que tiene para los colombianos, incansables bebedores de cerveza; adicionalmente, el libro que comento me informa que en Medellín hay peregrinaciones a la tumba de don Adolfo Aristizabal, gran amigo de mi padre y quien generosamente nos recibió en los Estados Unidos cuando llegamos exilados con destino a México; tengo, como tenían mis padres, no sólo respeto sino también gratitud enorme, como lo mencioné en uno de mis libros, pero no he llegado a asimilar su beatificación.Los ateos pueden rezarle a ambos personajes, sin más compromisos teológicos.

VER COMENTARIOS
Columnistas