Maafa

Noviembre 26, 2020 - 11:45 p. m. 2020-11-26 Por: Carlos Jiménez

Es el título de esta columna que ha sido el elegido por el compositor y director de orquesta Alberto Guzmán Naranjo para la ópera que ha puesto en escena Changó el gran putas, la epopeya con la que Manuel Zapata Olivella reconstruyó la historia de los africanos traídos como esclavos a América por los europeos.

Una ambiciosa reconstrucción que le obligó a dinamitar los límites habitualmente asignados al género novelístico. Y no me refiero solo a los geográficos y los temporales sino también a los que determinan el carácter estrictamente individual de los protagonistas. Porque entre los protagonistas de esta opus magnum se cuentan tanto dioses u orishas como Yemayá, Eleguá, Obatalá o Changó como personajes como Ngafuá que, a pesar de su condición puramente humana, interviene en los distintos capítulos de un relato que cubre nada menos que cuatro siglos.
Podría decirse que él es alter ego literario del escritor sin que eso impida que también que es la encarnación alegórica del griot, del narrador en el país de los yorubas, que cuenta las leyendas que mantienen viva la memoria de los antepasados.

Guzmán, consciente del estatus singular de este personaje, decidió que lo interpretara un contratenor capaz de poner voz femenina en un cuerpo masculino. Encargó a un quinteto de cuerdas que hiciera las veces de la kora, el instrumento de cuerdas con el que los griots acompañan sus relatos. Y a un cuarteto de percusión que cumpliera el extraordinario papel que cumplen en las religiones africanas los tambores. Que para ellas más que instrumentos musicales son medios indispensables para invocar a los dioses y ritmar su actuación entre los mortales. En Maafa el cuarteto invoca a Changó y lo pone en escena. Y las cuerdas, la percusión, los vientos y las voces generan y pautan el espacio sonoro donde se despliega la danza de Vane Mugo.

A Darío Henao Restrepo le correspondió la difícil tarea de entresacar del torrente narrativo que es Changó el gran putas los relatos que entrelazados se cantan y se bailan en este magnífico tour de forcé. A Miguel Santiago López, la dirección musical y a Douglas Salomón, la dirección artística. Y a nosotros agradecer que el talento y el esfuerzo de tantos músicos hayan permitido la realización de esta ópera que cierra por todo lo alto el ‘Año Manuel Zapata Olivella’ y marca un auténtico hito en la historia artística de Cali y de la Universidad del Valle.

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