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Las trampas peligrosas

Noviembre 21, 2020 - 11:00 p. m. Por: Carlos E. Climent

Para protegerse de la contagiosidad del coronavirus hay cuatro principios sanitarios: usar la mascarilla, conservar una distancia física de 2 metros, lavarse las manos continuamente y no hacer reuniones en espacios cerrados. Si bien esto lo sabe todo el mundo, la naturaleza terca, caprichosa, engañosa, contradictoria y ambivalente del comportamiento humano, hace que personas en general bien intencionadas, se hagan trampas que pueden tener graves consecuencias.

El riesgo mayor de contagio no está en la calle ni en lugares en los cuales el aire circula libremente, a no ser que se trate de áreas congestionadas. Tampoco está en los parques, ni en los supermercados si los espacios son amplios y no están muy concurridos. A pesar de lo cual es primordial, en todos esos sitios, observar con estrictez las normas sanitarias mencionadas.

El riesgo mayor está en:

* La interacción con personas que tienen una actitud laxa al respecto de las normas sanitarias.

* La interacción con personas que tienen un nivel superior de contagio (del propio), especialmente si tal interacción se da en un espacio cerrado, aún si todos los participantes utilizan mascarilla. Pues al estar en un espacio cerrado, la persona contagiada (con mascarilla) trasmitirá el virus a la persona sana, que también está utilizando mascarilla, “después de 20 minutos de interacción” (Michael Osterholm, director Centro Enfermedades Infecciosas, Universidad de Minnesota).

*Tocarse la cara, no lavarse las manos después de haber estado en situación de riesgo (transporte público, almacenes, bancos, restaurantes, etcétera).

*Abrazar al nieto amado, alegando que “hace rato no lo veo”. Hay que recordar que si los niños se contagian, probablemente serán asintomáticos, además, muchos ya están yendo al colegio presencialmente y no hay manera de controlar sus contactos, ni llevar una contabilidad de los mismos.

*Las reuniones sociales y comidas con amigos y parientes en la casa. Así sean dos los invitados (un número más seguro de manejar) y se los reciba en la puerta con todos los cuidados, el calor del entusiasmo no puede relajar los principios sanitarios. Tampoco se puede olvidar que tales tertulias deben realizarse siempre en lugares ampliamente ventilados.

*Al pasar a la mesa con los invitados, y quitarse la mascarilla en el momento de comer, no se puede olvidar que mientras se habla durante la comida es cuando se contagia a la persona que se tiene
enfrente. Por esa razón, frecuentemente olvidada, es que al poner la mesa para sentar a los invitados debe existir una distancia de por lo menos 2 metros de distancia entre las personas, y el que se tiene enfrente debe ser la persona con la cual se convive, no el invitado.

*En el hogar habitado por personas vulnerables (por edad o prexistencias) al que entran de visita personas o familiares con un nivel de riesgo mayor. Son muchos los casos reportados en los cuales
se ha enfermado alguien por asumir, erróneamente por supuesto, que si se trata de personas de confianza no hay tanto peligro y que en consecuencia no hay necesidad de extremar los cuidados.

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