Alzheimer, genes y vida sana

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Alzheimer, genes y vida sana

Septiembre 29, 2019 - 05:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

La buena noticia para quienes deseen mejorar sus opciones frente a esta enfermedad se conoció cuando en Mayo de 2019 se publicaron los resultados de una importante investigación realizada en Inglaterra (1).
Estos confirmaron, por si había dudas, que una vida saludable puede reducir el impacto de la Enfermedad de Alzheimer (EA) aún en personas con un riesgo genético alto (Historia familiar de EA de inicio temprano).
La forma más común de Alzheimer es la de inicio tardío (después de los 65 años). El gen más frecuentemente implicado es la apolipoproteína E (ApoE). Una de sus formas, la ApoE4, aumenta el riesgo de sufrir la enfermedad. Pero no todas las personas que tienen este gen la desarrollan, simplemente tienen un riesgo mayor. Incluso hay personas que sin tener este gen sufren la enfermedad ya que hay muchos otros factores genéticos y ambientales que se asocian a esta enfermedad. Para el Alzheimer no se hacen exámenes genéticos de rutina. Solo se realizan en aquellas personas que tienen una historia clínica familiar de la enfermedad de aparición temprana. En esos casos se sugiere hablar con un asesor genético sobre los riesgos y beneficios del análisis genético antes de solicitar estas pruebas.

La neurociencia está activamente trabajando en la manipulación genética con el fin de restarle poder a los genes implicados en la EA, pero por ahora no hay conclusiones definitivas que sean aplicables al trabajo clínico.

El estudio mencionado incluyó 196.383 participantes de ancestro europeo, mayores de 60 años, que no tenían demencia en el momento de iniciar el estudio.

La investigación ha demostrado que un estilo de vida saludable, representado en una dieta sana, no fumar, beber con moderación y hacer ejercicio regularmente, se asocia con un menor riesgo de sufrir demencia así se tenga un alto riesgo genético de sufrir la enfermedad. En el grupo de los pacientes con una vida saludable se reducen las probabilidades de desarrollar Alzheimer en un 35%.

Una vida saludable incluye la dieta mediterránea que favorece el consumo de vegetales, frutas y pescado sobre la carne roja. A lo cual se le podría agregar (y esa es una recomendación mía) el aceite de coco diariamente.

El no fumar y el tomar alcohol con moderación son recomendaciones muy sensatas pero difíciles de poner en práctica, pues persuadir a un adicto para que reduzca el consumo por el posible riesgo de la EA suele ser una medida poco efectiva.

En cambio la actividad física es algo perfectamente realizable y que todas las personas, independientemente de su edad o estado físico deberían poner en práctica pues los beneficios de tal medida son evidentes de manera rápida.

El ejercicio físico del cual hablan estos investigadores incluye al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa por semana, o alguna combinación que tenga esas equivalencias. Mejor aún si el ejercicio es aeróbico y por un tiempo más prolongado.

Nota: No votes por uno por no votar por el otro. Vota a conciencia. Vota por el mejor. Vota por Eder.

(1) Lourida, I. et al Association of Lifestyle and Genetic Risk with Incidence of Dementia, JAMA July 14, 2019

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