La magia del papel

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La magia del papel

Octubre 24, 2019 - 11:40 p. m. Por: Carlina Toledo Patterson

Hay un Día Internacional para todo lo que a uno se le ocurra, y claro, cada uno de nosotros se une al día de esos que esté más cerca de sus afectos e intereses. El pasado 23 de octubre fue el Día Internacional del Impreso y tuvo sus hashtags #IDP19 #Print, su imagen de campaña y por supuesto sus seguidores, una de las cuales soy yo.

La idea de este día, que existe desde 2014, es que compartamos conocimiento y el amor por lo impreso. No obstante, es clarísimo que ese amor no puede existir por sí solo, porque para imprimir se necesita de algo todavía más importante y más cerca de mi corazón: el papel. De manera que yo convertí el miércoles en mi día de la magia del papel y el homenaje fue continuar con la lectura de la edición impresa de Cien Años de Soledad. Pura magia.

Lo que me sucede siempre que estoy con las narices, la mente y la vida metida de lleno en un libro impreso, es que me pregunto, ¿cómo es posible que no vivamos todos así si no hay un estado más agradable que ese? El aprender, el conocer otros mundos con el voltear de páginas, el rayarlas y llorar sobre ellas dejando rastro, el poder escribir la fecha en que se comienza y qué me dicen de ese olor tan particular que tiene ¡un libro impreso! Cómo será que ¡hasta hay velas de olor con esa esencia!

Esas son las emociones, ahora las preocupaciones. La iniciativa Two Sides acaba de publicar un nuevo estudio que concluye (como muchos otros) que el impreso es esencial para la educación y sobre todo, para la educación en los primeros años de vida. El estudio fue llevado a cabo por Intergraf, la federación europea para la comunicación impresa y digital. El proyecto duró cuatro años y fueron entrevistadas 170 mil personas, entre ellas 200 académicos quienes hicieron investigaciones y debatieron sobre los efectos de la digitalización en la lectura, especialmente en estudiantes y jóvenes.

El resultado más impactante fue sin duda que “los estudiantes que aprenden de aparatos electrónicos solo progresan una tercera parte de los que podrían si estuvieran leyendo sobre papel”. Las razones evidentemente están más que debatidas y son básicamente comprensión profunda del texto, retención del contenido, construcción de vocabulario y desarrollo de la memoria. Cabe agregar por supuesto las conexiones neurológicas que se logran.

Al respecto de estos resultados Intergraf pidió acciones urgentes a todo nivel para “asegurar que la educación en Europa no se degrade por la introducción rápida y sin fundamento de lectura digital en los colegios”. El comunicado emitido dice además que “debemos proteger inmediatamente el desarrollo de la comprensión de lectura y el pensamiento crítico de los estudiantes. Si no se actúa sobre estos consejos, hay un riesgo inminente que los resultados de aprendizaje se afecten negativamente. No debemos desestimar los productos que han comprobado que facilitan la comprensión y el pensamiento crítico, tales como libros impresos y otros textos informativos impresos. El papel es una tecnología con fortalezas comprobadas”.

Claramente lo que uno más desearía es que en el mundo hubiera políticas públicas que regulasen la lectura de libros en digital y que las instituciones educativas comprendieran el riesgo a futuro que hay en promover su uso.

Tristemente eso no es una prioridad, de manera que nos queda insistir que haya libros en casa, que se usen y que se disfruten una y otra vez.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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