Acéfalos, ¿y?

Acéfalos, ¿y?

Febrero 28, 2019 - 11:55 p.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Me cuesta aceptar que hay seres que miren a los ojos a un niño y no se comprometan a protegerlos. Es antinatura. Como país llevamos bien poco asumiendo la seriedad del asunto, tan poco que hasta 2006 tuvimos el primer Código de Infancia y Adolescencia y apenas en 2016 De Cero a Siempre, la estrategia presidencial para el desarrollo integral de la primera infancia, se convirtió en política pública. Sin embargo, ahí vamos, paso a paso.

El Valle del Cauca fue pionero en gestión para la primera infancia y el conocimiento que hay al respecto es inmenso. Hay un grupo de hombres y mujeres que han liderado las iniciativas desde lo público y lo privado y debo decir que son de quitarse el sombrero. Los beneficios de ese trabajo, de las inversiones y del enfoque en el desarrollo integral de niños de 0 a 5 años es algo que esta región cosechará en años venideros. Eso sí, si se le da continuidad.

Yo sé que en el sector privado las cosas fluyen porque hay visión de largo plazo, recursos y quién ejecute. En lo público las cosas son de otro nivel. Tan es así que desde que renunció John Arley Murillo como director regional del Icbf en octubre de 2016, el cargo sigue acéfalo y de su remplazo en propiedad, nada.

Son los operadores de atención a primera infancia en el Valle quienes sufren la interinidad, además del hecho de sentir que con el cambio de gobierno la fluidez en los programas a primera infancia se perdió y pareciera que fue en los tentáculos del quehacer político.

La dirección regional del Icbf tiene dentro de sus funciones “liderar la implementación de la Política Pública para la protección integral de la primera infancia, la niñez, la adolescencia, el bienestar de la familia, y el desarrollo del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes…”, y otras tantas cosas referentes a asignación de recursos, mejoramiento, seguimiento y control.

En el momento del nombramiento de Murillo hace 11 años, no era secreto que el Icbf se manejaba como un fortín político del uribismo y se dice que él llegó a esa institución por eso. Siempre pensé que cayó allí sin tener las competencias para el cargo, pero lo fue encantando el tema (aunque nunca dejó el bicho político) y se convirtió en un aliado y facilitador para la ejecución de muchos proyectos.

Más de un año después de su renuncia, el 29 de noviembre de 2017 se hizo la primera convocatoria al cargo. Después de eso ha pasado lo siguiente: el 20 de marzo de 2018 se publicó la lista de admitidos (74) y no admitidos (32); una aclaración de esa lista (27 de marzo); resultados de la pruebas de conocimiento (15 de mayo), la cual pasaron 9 aspirantes; citación a prueba de competencias (22 de mayo); resultado de prueba de antecedentes (28 de agosto); resultado de prueba de competencias (28 de agosto); resultados de entrevistas (3 de diciembre) y para el pasado 6 de febrero de 2019 se publicaron las cedulas de las 3 personas escogidas para pasar al escritorio de la Gobernadora.

La pregunta obvia es, ¿por qué para escoger director/a del Icbf es necesario que pasen casi 31 meses? Gente buena y altamente competente es lo que hay en esta región y seguramente con reunirse con algunos de ellos se les puede convencer para que concursen y quedaríamos en excelentes manos.

El problema es que se avecinan elecciones y lo que me late es que la ‘voluntad’ política tiene sus ojos en el asunto y como en épocas anteriores, va a convertir el futuro del Icbf del Valle en un objetivo político.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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