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Cali, donde Colombia se reencuentra

Si el propósito del nuevo gobierno es la recuperación del suroccidente colombiano, pocas ciudades expresan con tanta fuerza su complejidad, su potencia y sus desafíos como Santiago de Cali.

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Hugo Casas Velásquez, es un oficial retirado de la Policía Nacional con más de treinta años de servicio y un profundo conocimiento de la realidad del suroccidente colombiano.
Hugo Casas Velásquez, es un oficial retirado de la Policía Nacional con más de treinta años de servicio y un profundo conocimiento de la realidad del suroccidente colombiano. | Foto: Cortesía / Suministrada a El País.

29 de jul de 2026, 01:51 a. m.

Actualizado el 29 de jul de 2026, 01:51 a. m.

Por: Hugo Casas Velásquez (*)

Hay momentos en que la geografía deja de ser mapa y se vuelve lenguaje. Las ciudades dejan de ser territorio y se convierten en símbolo: condensación de historia, tensión y porvenir. Por eso, las decisiones de Estado no se explican solo por el lugar donde ocurren, sino por lo que revelan.

El traslado de la posesión presidencial del 7 de agosto de Popayán a Cali ha sido leído por algunos como una decisión circunstancial. Pero más allá de sus razones, el mensaje es claro: si el propósito del nuevo gobierno es la recuperación del suroccidente colombiano, pocas ciudades expresan con tanta fuerza su complejidad, su potencia y sus desafíos como Santiago de Cali.

Y no lo afirmo solo desde el análisis. Lo afirmo desde la experiencia.

Mi historia profesional comenzó en Cali en 1992, como subteniente, con el propósito de servir a Colombia. Veinticinco años después regresé como Brigadier General para comandar su Policía Metropolitana entre 2017 y 2020.

En ese recorrido entendí que Cali es más que la capital del Valle del Cauca. Es el principal nodo del suroccidente colombiano. En ella convergen la fuerza empresarial del Valle, la cultura del Pacífico, el legado afro e indígena, el talento universitario y la creatividad de sus emprendedores, sostenidos por una identidad forjada en cultura, deporte y solidaridad.

Pero su valor no está solo en lo que es, sino en lo que articula.

Cali conecta el Pacífico con el interior del país, integra a Buenaventura con los corredores económicos nacionales y sirve de punto de encuentro entre Nariño, Cauca, el Valle del Cauca y el norte del Chocó. Más que ciudad, es ciudad-región: un sistema de relaciones que sostiene el equilibrio del suroccidente.

Esa condición también la expone. Recibe la riqueza del Pacífico y las dinámicas del crimen que se desplazan desde Buenaventura. Impulsa desarrollo, pero enfrenta presiones del norte del Cauca y de los efectos del narcotráfico y la violencia en la región.

Aun así, esa realidad no la define. La desafía.

Porque las ciudades que lideran regiones no eligen su contexto, pero sí su respuesta. Y Cali ha demostrado que su fortaleza no es la ausencia de dificultades, sino su capacidad de persistir dentro de ellas.

Lo comprendí en mis años de servicio en la ciudad. Su seguridad no puede leerse de forma aislada: depende de una visión regional que integre al Pacífico, al Valle, al Cauca, a Nariño y al Chocó en una misma arquitectura de desarrollo e institucionalidad.

En ese sentido, la decisión de realizar en Cali este acto de gobierno no es solo protocolaria. Es una afirmación: el reconocimiento de su papel como eje natural del suroccidente colombiano.

Y la decisión del presidente Abelardo de la Espriella de iniciar allí su mandato refuerza ese sentido. No es solo un escenario: es un punto de partida que reconoce a una región donde se concentran los mayores desafíos y las mayores posibilidades del país.

Hoy, Colombia no solo observa a Cali.

Se observa en ella. En su diversidad, en sus fracturas, en su talento y en su capacidad de recomposición. En su cultura no hay periferia: hay un centro expandido de nación.

En su complejidad no hay excepción: hay síntesis de país.He visto a Cali caer y levantarse con la dignidad de las grandes ciudades. Transformar la adversidad en impulso y sostener, incluso en la dificultad, una forma de esperanza que no se proclama: se ejerce.

La vida quiso que Cali marcara el inicio de mi carrera y uno de sus capítulos más significativos. Hoy la reconozco como un punto de inflexión en mi manera de entender el país.

Porque hay ciudades que no pertenecen solo a una región. Pertenecen a la idea misma de Nación. Y cuando el suroccidente respira en Cali, no es una región la que se activa: es Colombia la que recuerda que su futuro no nace de un solo centro, sino de la convergencia de todos sus territorios.

(*) La trayectoria de Casas Velásquez destaca por su paso en Cali, donde inició como subteniente y regresó como Brigadier General al mando de la Policía Metropolitana. Actualmente enfoca su labor en la seguridad, la institucionalidad y el desarrollo regional mediante el diálogo informado.

La trayectoria de Casas Velásquez destaca por su paso en Cali, donde inició como subteniente y regresó como Brigadier General al mando de la Policía Metropolitana. Actualmente enfoca su labor en la seguridad, la institucionalidad y el desarrollo regional mediante el diálogo informado.

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